Cuando el presidente Obama realizó actividades de campaña en Las Vegas el miércoles, sus ayudantes habían sentado las bases para la apertura de 18 oficinas de campo en los alrededores de la ciudad. La operación estatal de Romney ha abierto tres.

En el campo de batalla de este estado tan importante, el Partido Demócrata de Nevada ha incorporado personal durante dos años y ahora tiene cerca de 200 personas que organizan a los voluntarios, que tocan puertas, que registran a los votantes y compilan listas de seguidores. La campaña de Romney en Nevada está respaldada por cerca de 40 trabajadores.

En Ohio, otro estado clave y muy reñido, el Partido Demócrata estatal emplea a casi 300 personas, más que el Comité Nacional Republicano en Washington y casi cuatro veces más que el Partido Republicano de Ohio.

Esa brecha en los esfuerzos en el terreno de los candidatos se refleja en todo el país mientras la elección presidencial se encamina a sus semanas finales, con los trabajadores de la campaña demócrata superando casi tres a uno a los republicanos, según un análisis de los informes de gastos de campaña hecho por The Washington Post.

Los números reflejan una diferencia fundamental en la forma en que las campañas rivales gastan sus recursos en su lucha por hacerse de la Presidencia. Obama gasta más temprano e invierte más en la infraestructura de su campaña estatal, en donde pone un mayor énfasis en el contacto personal con los potenciales votantes.

Romney y los republicanos se centran más en la publicidad y el almacenamiento de fondos, anticipando una ventaja monetaria significativa y creciente para el otoño. El candidato del Partido Republicano y sus aliados -el partido y los grupos independientes- tienen guardados en cuentas bancarias 105 millones de dólares más  que los demócratas.

Para el periodo posterior a las convenciones, fácilmente podrían gastar más que los demócratas tanto como dos a uno, con la mayoría de estos recursos dirigidos probablemente a la compra de comerciales de televisión.