Washington.- El presidente estadounidense Barack Obama anuncia este viernes un plan de compromiso para desactivar una acalorada disputa sobre el acceso al control de la natalidad, que ha indignado a los católicos y provocado acusaciones de violación de la libertad religiosa.

Un alto asesor de Obama dijo que el presidente ya no requerirá que los grupos religiosos ofrezcan métodos anticonceptivos gratuitos en sus planes de salud, sino que trasladará la responsabilidad a las empresas de seguros para que ofrezcan los servicios a todas las mujeres.

"Estas instituciones que tienen una objeción religiosa no tienen que ofrecer esto a sus empleados y no tienen que pagar por ello", dijo el funcionario bajo condición de anonimato.

Pero los funcionarios, deseosos de evitar el enojo de las mujeres votantes, un grupo de peso en una elección, dijeron que Obama mantiene su compromiso en el tema central de la controversia: proporcionar atención anticonceptiva a todas las mujeres de forma gratuita.

La disputa estalló cuando el gobierno decidió no eximir a las instituciones religiosas de un requisito en virtud de la ley de reforma de la salud, por el cual los planes de seguro de salud laboral ofrecen cobertura de anticoncepción a las mujeres.

Los funcionarios argumentaron que las mujeres que trabajan, por ejemplo, como enfermeras en un hospital católico, pueden no compartir la oposición religiosa de sus empleadores a la anticoncepción y deben tener los mismos derechos que las mujeres que trabajan en otros lugares.

Los líderes católicos se indignaron y los republicanos utilizaron la disputa para movilizar a su base política conservadora durante el año electoral.

Las autoridades dijeron que el gobierno exigirá ahora que los seguros de salud ofrezcan planes que no incluyan la anticoncepción en las organizaciones religiosas.

Las compañías de seguros, empero, tendrán que contactar a las mujeres directamente para ver si requieren servicios de anticoncepción y no podrán cobrar una prima adicional por esta cobertura.

Según nuevas encuestas, la mayoría de los católicos -y el público estadounidense en general- apoya la posición del presidente, que generó intensa oposición de los mayores grupos de la Iglesia católica porque la anticoncepción está en contra de sus enseñanzas.

Sin embargo, la Casa Blanca busca evitar que la disputa limite el apoyo a Obama de parte de los trabajadores blancos católicos, que juegan un papel importante en las elecciones presidenciales en estados indecisos como Pensilvania (este) y Ohio (norte).

RDS