Aviones de la OTAN atacaron depósitos de armas del Gobierno libio en la ciudad sudeste de Zintan el lunes, en una señal de que el conflicto en la región de las montañas del oeste se está profundizando en medio de la campaña de los rebeldes para derrocar a Muammar Gaddafi.

"Los ataques aéreos ocurrieron a eso de las 11 hora local. Vimos grandes columnas de humo y escuchamos explosiones", dijo un portavoz rebelde en Zintan, que se identificó como Abdulrahman. No hubo comentarios inmediatos de la OTAN ni de Trípoli.

Dos meses después del inicio del conflicto, ligado a otros levantamientos en el mundo árabe, los rebeldes controlan Bengasi y localidades en el este, mientras que el Gobierno está afianzado en la capital y en otras grandes ciudades.

Trípoli dice que la mayoría de los libios apoya a Gaddafi, que los rebeldes son criminales armados y militantes de Al Qaeda y que la intervención de la OTAN es un acto de agresión colonial de potencias extranjeras que quieren robar el petróleo del país.

Los rebeldes se enfrentan a un Gobierno con una capacidad militar superior y más recursos, pero lograron superar un obstáculo financiero el lunes al vender petróleo por un valor de 100 millones de dólares pagados a través de un banco qatarí en dólares estadounidenses, dijo un miembro de su grupo de apoyo de petróleo y gas.

Los rebeldes necesitan urgentemente el dinero para comprar comida y medicamentos.

Esto llevó a los países occidentales y árabes a prometer la semana pasada un salvataje que podría llegar a miles de millones de dólares.

COMBATES CUERPO A CUERPO

El conflicto libio permanece estancado y la guerra se centra cada vez más en la ciudad portuaria de Misrata -escenario de semanas de intensos combates para contrarrestar un asedio del Gobierno- y en las montañas del oeste.

La ferocidad de los enfrentamientos en aquella región quedó en evidencia en una pequeña clínica en la ciudad de Dehiba, en la frontera con Túnez, donde rebeldes heridos en Zintan buscan tratamiento.

La mayoría fueron baleados en combates cuerpo a cuerpo cuando intentaban contener a las fuerzas del Gobierno al este de Zintan. Once personas murieron el sábado y sus nombres fueron divulgados en un campo de refugiados en Dehiba donde viven sus familias.

"Son héroes, son mujahidines", dijo Jamal Maghroub, cuyo sobrino fue uno de los muertos.

DOCH