Nueva York.- Trabajar para la ONU se convirtió en una labor más peligrosa en 2013, cuando 58 personas perdieron la vida en ataques deliberados contra esta institución, su personal y sus asociados alrededor del mundo.

De acuerdo con el sindicato de empleados de la ONU, la cifra de víctimas incluyó 33 cascos azules y 25 civiles asociados a este organismo alrededor del mundo. Los civiles eran nueve empleados, cuatro agentes de seguridad y 12 contratistas.

Mientras tanto, en 2012 perdieron la vida 37 personas que trabajaban para la ONU, 20 civiles y 17 cascos azules, en ataques dirigidos contra esta institución.

El mayor número de víctimas de 2013 fue registrado el 9 de abril, cuando cinco cascos azules, dos empleados locales y cinco contratistas perdieron la vida en una emboscada en Sudán del Sur.

Siguió un ataque en la capital somalí de Mogadiscio, el 19 de junio, en que un empleado de la ONU, tres contratistas y cuatro agentes de seguridad fueron asesinados.

Destacó también un ataque en la región sudanesa de Darfur, el 13 de julio, en que ocho cascos azules perdieron la vida.

El lugar más mortífero para los cascos azules de la ONU fue la región sudanesa de Darfur, donde 16 cascos azules perdieron la vida, seguido por Sudán del Sur, donde siete murieron, y por Mali y la República Democrática del Congo, donde se registraron en cada caso cuatro decesos.

Mientras tanto, el año pasado cinco empleados civiles perdieron la vida al realizar labores humanitarias en Siria.

mfh