Las potencias occidentales acentuaron el lunes sin éxito su presión sobre Rusia para que inicie un diálogo con Kiev y frene el referéndum previsto en Crimea el domingo próximo, en un reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York.

El encuentro, organizado por pedido de Ucrania, "fue un llamado a los rusos para que eviten ir por ese camino, un llamado a las autoridades rusas a que inicien negociaciones", indicó el embajador francés Gerard Araud al final de la reunión en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

"La situación se agrava día a día. Hay una sensación de urgencia. Si Crimea es anexada por Rusia será muy serio y tendrá un montón de consecuencias en las relaciones internacionales. Queremos negociar, queremos una solución pacífica. Por favor, no empeoren esta crisis", agregó.

El parlamento prorruso de Crimea convocó el domingo próximo a un referéndum para decidir una eventual anexión de la península a Rusia. Kiev y los occidentales consideran ilegal el escrutinio. La Federación Rusa ya anunció que está lista para recibir a Crimea en su seno.

Por el momento, las presiones de Occidente para que Moscú frene la consulta han sido en vano, admitió el embajador francés.

"Los rusos no están mostrando ninguna señal de que nos están escuchando. No solo al Consejo de Seguridad, sino también a todos los jefes de Estado y de gobierno", dijo Araud, confesando que "quizás fue una reunión inútil".

En la misma sintonía, el representante británico Mark Lyall Grant afirmó que no ha visto "ninguna suavización en la posición de Rusia", pero que sí observó "un creciente aislamiento" de Moscú y un "aumento de la presión" de casi todos los 15 miembros del máximo órgano de la ONU para que retroceda.

Durante la reunión, Lyall Grant pidió a Rusia "usar su influencia de manera directa o de otra forma sobre las autoridades de Crimea para frenar" el referéndum.

Tras cinco reuniones en diez días, el Consejo de Seguridad no logró aún adoptar una posición común sobre la crisis en Ucrania.

Rusia, miembro permanente del Consejo (como Estados Unidos, China, Francia y Gran Bretaña), tiene derecho a veto por lo que puede bloquear cualquier decisión que se intente tomar en esta instancia.

Ni el embajador ruso Vitaly Churkin ni su homólogo ucraniano, Yuriy Sergeyev, formularon declaraciones al final de la reunión del lunes.

nlb