Una nueva camada de entrenadores se especializa fuera de los gimnasios para ayudar a regresar la gloria al segundo deporte más exitoso de México en los Juegos Olímpicos: el boxeo. Nuestro país lleva poco más de tres décadas sin el protagonismo que lo caracterizaba en el plano amateur, pues desde 1988 los pugilistas mexicanos sólo se han colgado dos preseas de bronce en la justa veraniega gracias a los puños de Christian Bejarano en Sídney 2000 y de Misael Rodríguez en Río 2016.

Octavio Robles como entrenador principal, junto con César Morales y Abel Vargas, tomaron las riendas de la selección mexicana de boxeo el pasado noviembre, supliendo el vacío que dejó el fallecimiento de su mentor, Francisco Bonilla, quien había estado al frente de los pugilistas nacionales desde el año 2000. Estos entrenadores cargan la escuela de los referentes de antaño, pero no conformes, han buscado aprendizajes que los ayuden a sacar el máximo desempeño de los atletas. César Morales, por ejemplo, estudia una maestría en ciencia deportiva.

No son los únicos responsables de la formación de los boxeadores mexicanos. El Economista charló con Radamés Hernández, entrenador de la sinaloense Brianda Tamara Cruz, quien debutará en Tokio 2020 como una de las primeras representantes mexicanas para esta disciplina en la justa veraniega.

¿Cuál es la principal característica de los nuevos formadores en el boxeo mexicano?

“Muchos de los que iniciamos hace años tuvimos la cercanía con la formación profesional. Visualizábamos esa parte, entendiendo cómo ha evolucionado el deporte en estos últimos 15 a 20 años. Las marcas y tiempos se han superado año tras año en cada (edición de los) Juegos Olímpicos. Yo creo que nacemos con esa idea de que buscamos acercarnos a la ciencia, a lo actual”, dijo el entrenador de 46 años, quien también reflexiona que únicamente los estudios no pueden suplir el aprendizaje que deja la experiencia.

Radamés Hernández es licenciado en Educación Física, estudió un posgrado en Desarrollo de las Capacidades Físicas en el extranjero (Instituto Fajardo de Cuba) y tiene un doctorado en Educación.

“(El curso de posgrado) Fue un detonante muy importante para mí, porque nos dio clase un autor de un libro, gente de una gran trayectoria y te das cuenta de lo inmenso que es lo que hay detrás de la formación de un atleta. De ahí vas llevando esa dinámica”.

El entrenador compartió que, además de la iniciativa propia, tanto la Federación de Boxeo, como la Universidad Autónoma de Sinaloa (para la que trabaja) y el Instituto Sinaloense del Deporte (ISDE) se han preocupado para que atletas y formadores se capaciten y actualicen sobre diversos aspectos.

Por otra parte, el entrenador Manuel Robles, quien radica en Los Ángeles y ha trabajado con boxeadores profesionales como Andy Ruiz, indicó que la educación en distintas áreas, no sólo en el quehacer boxístico, se ha vuelto imprescindible.

“Tienes que educarte no solamente en cuestiones de boxeo, sino en preparación física, en nutrición, en cosas que en el pasado posiblemente no se contemplaban; te voy a dar un ejemplo: el preparador físico en el boxeo no existía y resultó que ahora la preparación física es muy importante y se combina con el boxeo. Mi preparador físico viene de Argentina, se llama Matías Erbin y es una persona educada y sumamente preparada para poder cubrir esa posición”.

Además, explicó que la experiencia internacional es fundamental en la formación de los entrenadores:

“Vivir en Estados Unidos es una gran ventaja al estar trabajando con boxeadores de diferentes nacionalidades y observando el trabajo de otros entrenadores que vienen de diferentes partes del mundo. Aquí se combinan esas ideas, esos estilos y al final de cuentas tú vienes adquiriendo tu propio estilo. Creo que la herramienta más importante es eso, educarte y tratar de participar en torneos internacionales para que así puedas estudiar al rival, tener un mayor conocimiento de la manera en que entrenan, cómo se preparan y compartir ideas con otros entrenadores boxeadores para poder competir con las grandes potencias”.

El box es el segundo deporte que más medallas olímpicas ha acumulado para México con un total de 13, sólo detrás de los clavados. Dos de estas medallas fueron de oro, obtenidas por Ricardo Delgado y Antonio Roldán; se lograron en México 68. Entre 1964 y 1988 la cosecha de preseas en Juegos Olímpicos ha sido nutrida, sin embargo, desde entonces sólo se han obtenido dos bronces más, con largos periodos de sequía.

¿A qué le atribuyes que siendo uno de los deportes olímpicos más exitosos de México, haya habido una carencia de medallas en las últimas tres décadas?

“Los países tienen que invertir y para todos los deportes. En el caso del boxeo siempre hemos tenido muchas dificultades por la falta de apoyo. (...) Existen un sinnúmero de competencias internacionales que es lo que les va dando esa experiencia a los muchachos y que tienen la perspectiva de terminar en Juegos Olímpicos, es un proceso de formación y yo creo que esa es la parte en la cual hemos carecido en estos últimos años por parte del gobierno federal, en tratar de dar ese impulso”, contestó Hernández.

Robles comparte que las sequías en el boxeo mexicano se dan a partir de la falta de apoyo económico, no sólo para los deportistas, también para los entrenadores, quienes mantienen a los gimnasios por su propia cuenta.

“Tenemos boxeadores amateurs que posiblemente sean de buen nivel, pero los perdemos porque se van al profesionalismo, porque si siguen en el amateur no van a comer porque no existe el apoyo. El boxeador mexicano no pelea por medallas o por trofeos, pelea porque tiene que comer, porque tiene hambre, porque tiene que ayudarle a sus familias, para poder salir adelante”.

Al inicio del presente sexenio, el gobierno federal anunció un apoyo de 75 millones de pesos para el desarrollo de la disciplina, independiente a los recursos destinados por la Conade, fracción de una partida de 500 millones de pesos que también incluían al beisbol y la caminata. En los eventos posteriores al anuncio, tanto atletas como entrenadores han compartido que la falta de apoyo continúa, sobre todo al momento de buscar el roce internacional, siendo los institutos y los padres de los atletas quienes solventan los gastos.

fernanda.vazquez@eleconomista.mx