El Cairo.- Al menos 13 personas murieron el viernes en Egipto en los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y manifestantes islamistas partidarios del derrocado presidente islamista Mohamed Mursi, quienes se manifestaron masivamente en todo el país.

La policía dispersó a los manifestantes lanzando gases lacrimógenos y perdigones. Los partidarios de Mursi volvieron a desafiar la prohibición de manifestarse impuesta por el gobierno desde la destitución del presidente el 3 de julio pasado.

Desde entonces, la represión ha dejado más de 1,000 muertos y miles de detenidos.

Este viernes, cinco personas murieron en El Cairo, una en Alejandría (norte), otra en la ciudad de Ismailía, en el Canal de Suez, y otra en Fayom, al sur de El Cairo, indicó el ministro de Salud, que no dio precisiones sobre las otras cuatro víctimas mortales. También hubo 57 heridos y 122 detenidos.

Estos hechos de violencia se produjeron a pocos días de la reanudación del juicio --el 28 de enero-- contra Mursi, el único presidente elegido democráticamente en la historia de Egipto, acusado por el gobierno actual de "incitación al asesinato" de manifestantes durante su presidencia, que duró cerca de un año.

Sobre Mursi pesan actualmente tres acusaciones: además de ataques contra prisiones y evasión a principios de 2011, debe declarar por complicidad en asesinato de manifestantes cuando estaba en el poder y por "espionaje" para llevar a cabo "acciones terroristas" junto a miembros de Hamas y grupos yihadistas.

La fiscalía había anunciado a mediados de diciembre que entre los coacusados había 70 miembros de los grupos palestino, Hamas, y del libanés, Hezbolá, juzgados en ausencia.

El ministerio público acusa a militantes de los Hermanos Musulmanes -la cofradía de Mursi-, de Hamas, de Hezbolá y a yihadistas de haber atacado prisiones y puestos de policía, matando a policías y ayudando a miles de presos a escapar durante los primeros días de la revuelta que puso fin al régimen de Hosni Mubarak, y tras la que Mursi llegó al poder.

Este último fue depuesto a principios del pasado mes de julio tras varios días de manifestaciones en las que se le acusaba de no saber gestionar el país y de servir sólo a los intereses de su cofradía.

Los Hermanos Musulmanes fueron designados la semana pasada como "organización terrorista" por las autoridades egipcias, por lo que sus miembros se enfrentan ahora a penas de hasta cinco años de prisión por participar en manifestaciones o poseer escritos o grabaciones de la cofradía; y sus dirigentes, a la pena capital.

Este viernes, la coalición de partidarios de Mursi, liderada por los Hermanos Musulmanes, había llamado a manifestar pese a la violenta represión

"Los egipcios no conocen el miedo", declaró sonriente Hueida, el cabello cubierto con un velo azul, al brazo de su marido, mientras marchaban por las calles de El Cairo, junto a sus cuatro hijos, contra "el régimen golpista".

Al igual que otros miles de simpatizantes islamistas del derrocado presidente Mohamed Mursi, esta familia decidió desafiar las amenazas de las nuevas autoridades que prometieron castigar con cinco años de cárcel a cualquier persona que participe en una manifestación organizada por los Hermanos Musulmanes.

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