Bagdad.- Ataques de suicidas con bombas y hombres armados con supuestos vínculos con un debilitado pero aún letal Al Qaeda dejaron el lunes en Irak más de 100 muertos, en una ola de atentados en mercados, una textilera, puestos militares de control y otros lugares en todo el país.

Los ataques dejaron más de 300 heridos en la capital Bagdad, en el sureño centro petrolero de Basora y otros pueblos y ciudades, y parecieron estar destinados a mostrar a los iraquíes que los insurgentes islamistas suníes tenían aún una fuerza potente pese a derrotas sufridas en recientes semanas.

"A pesar de los ataques que han debilitado a Al Qaeda, existen algunas células que siguen operando para probar su existencia e influencia", dijo el portavoz de seguridad de Bagdad, mayor general Qassim al-Moussawi, quien calificó como "histéricos" los ataques.

Los atacantes explotaron el desarraigo político que siguió a las elecciones del 7 de marzo en las que no hubo un claro ganador y tras las cuales un bloque intersectario apoyado por minorías suníes enfrentó a otras dos grandes coaliciones lideradas por chiíes.

Dos meses después de las elecciones, los resultados no han sido certificados. Los iraquíes esperaban que los comicios entregaran estabilidad al Gobierno mientras tropas estadounidenses se preparan para retirarse luego de más de siete años de haber derrocado al dictador sunita Saddam Hussein.

En el incidente más sangriento del lunes, dos suicidas que iban en un coche se inmolaron en la entrada de una fábrica de textiles cuando los trabajadores terminaban un turno en la localidad de Hilla, al sur de Bagdad, dijo un funcionario regional del centro nacional de medios.

Una tercera bomba explotó se produjo cuando la policía y los médicos acudieron al lugar, causando bajas adicionales. Al menos 45 personas murieron y 190 resultaron heridas, según una fuente hospitalaria.

"Esto parece una campaña importante de los terroristas, no sólo en Hilla", dijo el gobernador de la provincia de Babil, Salman al-Zarqani. Los ataques fueron en respuesta a los esfuerzos de las facciones chiíes por formar una coalición de gobierno tras las elecciones del 7 de marzo, sostuvo.

La sureña ciudad de Basora fue golpeada por tres coches bomba que causaron 21 muertes e hirieron a más de 70 personas, dijeron fuentes médicas y de seguridad. El primer ataque fue en un mercado central y los otros dos en el norte de Basora, cerca de una estación petrolera y una zona residencial.

La producción petrolera, cuya gran mayoría proviene de los campos en las afueras de la ciudad, no fue afectada.

Anteriormente, un suicida que llevaba un chaleco con explosivos y otro que iba en un coche causaron la muerte a al menos 13 personas y heridas a 40 más en un mercado en Al Suwayra, 50 kilómetros al sureste de Bagdad, dijo Majid Askar, funcionario del consejo provincial de Wasit.

En Bagdad, hombres equipados con armas con silenciadores acabaron con la vida de al menos siete soldados iraquíes y policías cuando atacaron seis puestos de control, mientras que varias bombas colocadas en otros tres dejaron varios heridos, informó una fuente del Ministerio del Interior.

"Este fue un mensaje que nos hicieron llegar de que pueden atacarnos en diferentes partes de la ciudad al mismo tiempo", dijo la fuente.

Una serie de atentados en la provincia occidental de Anbar, en la volátil ciudad de Mosul, en las franjas norte y oeste de Bagdad y en otros puntos elevó la cifra de muertos a al menos 102, con unos 350 heridos.

Muestra de fuerza

Los ataques reafirmaron el vigor de la insurgencia luego de que las fuerzas gubernamentales asestaron una serie de golpes a la red de Al Qaeda en las últimas semanas, contando una redada en abril en la que murió Abu Ayyub al-Masri, líder del grupo en Irak.

La violencia en Irak ha caído abruptamente desde los enfrentamientos sectarios del 2006 y el 2007, pero las elecciones del 7 de marzo han alimentado las tensiones nuevamente.

La alianza intersectaria liderada por el ex primer ministro Iyad Allawi, un chiita secular, tuvo un fuerte apoyo de los sunitas y logró una ventaja de dos representantes en las votaciones parlamentarias.

Las principales coaliciones chiíes del país acordaron formar una alianza que podría quitarle a Allawi la oportunidad de intentar formar el próximo Gobierno, lo que causaría malestar entre los sunitas.

El lunes, en una conferencia de prensa antes de una reunión de los candidatos ganadores de su lista, Allawi reiteró su evaluación de que el bloque tenía el derecho a hacer el primer intento de formar un Gobierno.

"No permitiremos (...) que nuestras manos sean atadas contra los intentos por socavar a Iraquiya y confiscar la voluntad de los electores iraquíes", declaró.

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