México, El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador lanzó por enésima ocasión una crítica en contra de España. Un día es Iberdrola y al otro día es la monarquía; la de ayer 22 de febrero, y por cuarta ocasión, sobre la detención del rapero que escupe odio Pablo Hasél.

"¡Ya, libérenlo!", dijo el presidente en su conferencia de prensa de ayer 22 de febrero.

"Es un acto autoritario el que a un músico por una composición que supuestamente insultaba al rey lo metieran a la cárcel", dijo López Obrador.

Pablo Hasél ha pedido la muerte de varios políticos.”¡Merece que explote el coche de Patxi López!” (expresidente del gobierno Vasco y expresidente del Congreso); “Que alguien clave un piolet en la cabeza de José Bono” (ex ministro de Defensa y expresidente del Congreso); “Merece también un navajazo en el abdomen y colgarlo en una plaza”; “¿50 policías heridos? Estos mercenarios de mierda se muerden la lengua pegando hostias y dicen que están heridos”.

El gobierno del presidente Pedro Sánchez está preparando una enmienda en el Código Penal para presentarla en el Congreso con el objetivo de excarcelar al rapero Pablo Hasél. Diversos partidos entienden que los deseos de muerte de Pablo Hasél deben de leerse como parte de la libertad de expresión. Sin embargo, basta con mirar hacia atrás para toparse con la sangre que derramó el grupo terrorista ETA.

Las manifestaciones violentas, principalmente en Barcelona durante las últimas siete noches, rebasan la demanda de la excarcelación del rapero.

El presidente López Obrador ha hecho de la política exterior una idea abstracta sobre la “no intervención y libre determinación de los pueblos”, sumada a la famosa Doctrina Estrada. Pero con España ha hecho una excepción. Son más de 50 mañaneras en las que ha dedicado críticas a uno de los principales amigos de México.

La diplomacia es el medio para solucionar diferencias.