Corea del Norte continuó desafiando el martes a la comunidad internacional, incluyendo a China y Rusia, al anunciar que el satélite que lanzará entre el 12 y el 16 de abril sería instalado ese día en el cohete que ya está colocado en su rampa de tiro en el noroeste del país.

"Prevemos terminar el ensamblaje hoy", declaró Ryu Kum-Chol, uno de los responsables del Comité Estatal de Tecnología Espacial, durante una conferencia de prensa realizada en un gran hotel de Pyongyang.

Después de la instalación del satélite de observación terrestre en el tercer y último piso del cohete Unha-3, la próxima etapa será poner el combustible en la base de lanzamiento construida en la Península de Choisan, a unos 50 km de la frontera china.

Este lanzamiento, que ya es inminente, desencadenó un concierto de protestas, tanto de Estados Unidos como de sus aliados surcoreanos y japoneses, que acusaron a Corea del Norte de preparar en realidad un ensayo de misil balístico.

Rusia, que sin embargo tiene buenas relaciones con el régimen norcoreano, también condenó el martes dicho proyecto, que según Moscú pone en evidencia un "desprecio" por las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

"Consideramos que la decisión de Pyongyang de lanzar un satélite es un ejemplo del desprecio por las resoluciones del Consejo de de Seguridad de la ONU", declaró el portavoz de la cancillería rusa, Alexander Lukachevich, a la agencia Ria Novosti.

La resolución 1874 adoptada en 2009 por el Consejo de Seguridad de la ONU exige que Corea del Norte "no proceda a ningún nuevo ensayo nuclear o de disparo que utilice la tecnología de los misiles balísticos".

Después de que Estados Unidos le pidiera que presionara a su vecino, China, única aliada de Corea del Norte, solicitó a "las partes involucradas" que mostrasen "moderación".

"Nosotros llamamos a las partes involcradas a mantener la calma, a mostrar moderación y a evitar la escalada de las tensiones en la Península Coreana", declaró el portavoz de la cancillería china, Liu Weimin.

Ryu, subdirestor de la Dirección para el Desarrollo Espacial en el Comité, rechazó enérgicamente las resoluciones de la ONU de 2006 y 2009 condenando a su país.

"Nosotros no reconocimos esas resoluciones, que violan nuestra soberanía", afirmó.

"Ya hemos informado a las organizaciones internacionales de acuerdo con el Tratado Espacial", agregó, refiriéndose fundamentalmente a la organizacion marítima internacional.

"El derecho a tener un satélite es un derecho universal de cada nación sobre este planeta", insistió.

El cohete Unha-3, de 30 metros de altura, está destinado a poner en órbita heliosíncrona a 500 km de altitud al satélite Kwangmyongsong-3 (Estrella Brillante), entre el 12 y el 16 de abril.

Este paralelepípedo de 100 kilos, cinco antenas y paneles solares para el suministro de energía eléctrica tendrá una cámara de una resolución en tierra de 100 metros.

Estará encargado de suministrar informaciones sobre las cosechas, los bosques y los recursos naturales de Corea del Norte.

El primer piso del cohete debe caer en el Mar Amarillo, al oeste de la Península Coreana, y el segundo piso al este de las Filipinas, al sobrevolar una parte de las Islas de Okinawa, al sur de Japón.

Sin embargo, un disparo en una trayectoria tan estrecha no carece de riesgos.

El ejército sudcoreano y las Fuerzas de Autodefensa Japonesas (el ejército nipón) están en alerta y amenazan con derribar al lanzador si se desvía de su ruta.

Ryu trató de tranquilizar a los países vecinos.

Hemos elegido una trayectoria segura", dijo. "El primer piso caerá a 160 km de la costa y el segundo piso a unos 200 km de las costas" filipinas, aseguró.

Sin embargo, recordó que este cohete "es capaz de autodestruirse" en caso de necesidad.

Hasta ahora, Corea del Norte jamás ha logrado poner en órbita un satélite, a pesar de dos ensayos en 1998 y en 2009.

RDS