Nunca piensas ?que te va a pasar .

Y así comienza lo que puede llegar a ser el relato más desgarrador, gráfico y conmovedor de lo que fue estar atrapado en el interior del centro de conciertos Bataclan la noche del viernes cuando hombres armados mataron en cuestión de minutos a más de 80 indefensos asistentes a un concierto.

Esa historia fue escrita por ?Isobel Bowdery, una joven sudafricana de 22 años de edad, que se escondió entre los muertos durante más de una hora mientras la pesadilla se desarrollaba a su alrededor. Su historia, relatada en gran detalle, se ha compartido más de 600,000 veces desde que la subió a Facebook con una foto de su camisa manchada de sangre.

No fue sólo un ataque terrorista, fue una masacre , escribe Bowdery. Decenas de personas fueron asesinadas justo en frente de mí. Charcos de sangre llenaron el piso. Los gritos de hombres que sostenían los cadáveres de sus novias atravesaban la pequeña sala de conciertos. Futuros demolidos, familias con el corazón roto. En un instante de shock sólo fingí estar muerta durante más de una hora, tendida entre las personas sin movimiento .

En sólo 15 minutos, el Bataclan se convirtió en un matadero, dijeron testigos. Antes de que los disparos estallaran, refiere Bowdery, la noche no ofrecía indicios de lo que estaba por venir. Los Eagles, banda estadounidense de death metal, habían estado en el escenario durante una hora, cuando hombres armados salieron de la multitud. Amortiguados por la música a todo volumen y la multitud emocionada, los sonidos iniciales de los disparos, o bien pasaron desapercibidos o fueron malinterpretados.

Bowdery se describe conteniendo la respiración, tratando de permanecer inmóvil y no llorar para que ella no cediera ante el miedo que esos hombres desearon ver . Ella describe a los atacantes circulando entre la multitud como buitres , una imagen que la perseguiría el resto de su vida, escribe.

La forma en que meticulosamente se dirigían a dispararle a las personas de pie que tenían alrededor, sin ninguna consideración por la vida humana , escribe. No se sentía real. Esperaba el momento en que alguien dijera que era sólo una pesadilla .

Lamentando la pérdida de tantas personas inocentes, Bowdery añade que se siente privilegiada de haber estado presente durante sus últimos suspiros. Creyendo que su propia vida estaba a punto de extinguirse en es momento, asegura que los últimos pensamientos de las víctimas no eran sobre los animales que causaron todo esto , sino de la gente que amaban.