Una vez que el presidente de EU, Donald Trump, ha decidido cortar por lo sano su participación en el acuerdo nuclear con Irán, la Unión Europea (UE) se ha puesto en modo control de daños.

En Bruselas y el resto de capitales europeas se asume que ésta es la nueva realidad y que ahora habrá que hacer equilibrismos diplomáticos y económicos para mantener en pie los pilares del acuerdo firmado en el 2015: que Irán acepte limitar su programa de energía nuclear a cambio de que las empresas occidentales puedan volver a invertir en el país.

Pero esto está en peligro por las sanciones que EU volverá a imponer a lo largo de los próximos 180 días a toda empresa (sea o no estadounidense) que haga negocios con Irán. Esto preocupa sobre todo a aquellas compañías europeas que operan en EU y que están sujetas también a la jurisdicción estadounidense.

La UE tiene opciones sobre la mesa para responder como, por ejemplo, utilizar el Banco Europeo de Inversiones para ofrecer la financiación que no puedan dar los bancos o acordar líneas de crédito bilaterales con Teherán, pero cualquier intento creativo de sortear las sanciones americanas será visto con recelo por las empresas implicadas. En el 2014, por ejemplo, el banco francés BNP Paribas aceptó pagar una multa de 9,000 millones de dólares por la presunta violación de las sanciones.

Inversiones

La petrolera francesa Total selló un acuerdo de inversión de 4,800 millones de dólares en julio del 2017 para explotar una parte del South Pars, el yacimiento de gas más grande del mundo. La italiana ENI y la anglo-holandesa Royal Dutch Shell también han firmado acuerdos en los últimos años para volver a operar en territorio iraní.

El sector del automóvil europeo también podría verse perjudicado. Desde el levantamiento de las sanciones tras el acuerdo del 2015, la francesa Peugeot lanzó planes de producción en Irán cifrados en unos 700 millones de euros. Su rival Renault se marcó como objetivo aumentar su capacidad de producción en Irán hasta los 350,000 vehículos al año. La alemana Volkswagen reanudó sus exportaciones al país en el 2017. En el sector de transporte ferroviario, Siemens se ganó en octubre del 2016 un contrato para la mejora de la red ferroviaria del país y el suministro de componentes para 50 locomotoras.

El impacto del levantamiento de las sanciones en el 2015 ha sido bastante evidente en las cifras de comercio entre Irán y la UE. Si en el 2015 las importaciones y exportaciones mutuas sumaron 7,700 millones de euros, en el 2017 alcanzaron 21,000 millones. El repunte ha sido especialmente significativo en las importaciones desde Irán (especialmente de materias primas energéticas).

Los socios comerciales de Irán en la UE son Italia (4,500 millones), Francia (3,500 millones), Alemania (3,000 millones) y España (1,700 millones).