Montevideo. El director general de Salud del gobierno uruguayo, Miguel Asqueta, habla de forma clara y directa. No anda con vueltas. Dice que si las clases reinician, seguramente va a haber niños que se contagien y que es normal que eso suceda.

Dice que si la construcción retoma sus actividades, es probable que algunos trabajadores contraigan el coronavirus. Y es más, mira hacia el futuro y advierte: un “alto número de uruguayos” va a ser caso positivo de Covid-19.

Pero el director general de Salud también asegura que eso es parte del plan. Que el virus no va a desaparecer del país, que no es posible “meterlo en un pozo” y que aunque se espere por meses —en cuarentena— a que un día haya cero casos de coronavirus, siempre habrá “dos o tres personas” que harán que la enfermedad se propague con fuerza otra vez.

Por eso, y con base en la recomendación de los expertos que asesoran al Ministerio de Salud Pública, cree que hay un aliado clave para debilitar la fuerza de la epidemia: los anticuerpos. Y ellos, mientras no exista una vacuna, sólo aparecen una vez que el virus entre en cada persona.

Con esto en mente, revela una de las estrategias que están puestas sobre la mesa en la Secretaría de Estado: que se comiencen a liberar algunas actividades para que, de a poco, las personas se vayan enfermando e inmunizando. Asqueta lo compara con un “grifo” que hay que ir abriendo y cerrando, para que el número de infectados no se dispare y se evite un colapso en el sistema de salud. Eso sí, asegura que se tiene que hacer con apoyo de expertos.

“Hay algo que tenemos que entender: este virus va a circular. Hagamos o no medidas de aislamiento, nos quedemos o no en nuestras casas, más tarde o temprano, aunque tomemos cualquier determinación social, sanitaria, económica y demás, el virus va a circular”, comenta Asqueta a El Observador. “No podemos eliminar el virus, tenemos que inmunizarnos de a poco”.

Crecimiento logarítmico y no exponencial

“¿Qué es lo que nosotros queremos y este ministerio está intentando?”, se pregunta Asqueta, “modular el avance de la epidemia. Que nosotros podamos, en alguna manera, no controlar el virus, pero sí controlar la progresión para que no haya cuellos de botella. Entonces, sabiendo que esto se va a expandir, sabiendo que habrá un ascenso (que esperemos no sea exponencial sino algorítmico como hasta ahora), queremos que se vayan sumando las cantidades y no multiplicando. Nosotros estamos contemplando el avance. Y todos los días tenemos nexo con nuestros asesores y cada dos o tres días hacemos reuniones virtuales. ¿Cuál es el diagnóstico actual? Que estamos conformes. Los números reflejan lo que se hizo. Cuando tu aíslas lo más posible a la población, disminuye la circulación del virus. Tenemos que intentar modular la expansión de esta epidemia para que los internados y los muertos sean los menos posibles”.

El secretario de Salud está a favor de que la población se reintegre a sus fuentes de trabajo midiendo el impacto y controlándolo. “Es así. Porque es como un grifo. On, off, on, off. Abres el grifo, la gente puede salir, volver a algunos trabajos, volver a algunos ciclos escolares, volver a algunas cosas, ese es el on. Y como va a haber circulación del virus, se ve, se observa qué pasa. Cuando haces el on, hasta los siete u ocho días no pasa nada. Porque aunque se contagiara mucha gente, hasta el séptimo u octavo día no hay síntomas”.

Asqueta asegura que “un porcentaje muy importante de la población uruguaya va a terminar con el virus en su cuerpo, generando anticuerpos que le defiendan”.