Río de Janeiro. Brasil decidió dar un giro radical a su futuro y eligió al ultraderechista Jair Bolsonaro como próximo presidente del país.

Casi tres horas después del cierre de las primeras casillas, el Tribunal Superior Electoral anunció que el exmilitar había ganado los comicios. Con 97% de los votos contabilizados, Bolsonaro encabezaba los resultados con 55.13%, mientras que Fernando Haddad, del izquierdista Partido de los Trabajadores, tenía 44.87 por ciento.

El panorama pareciera haber demostrado que los votantes del país más grande de América Latina optaron por ignorar las advertencias que aseguraban que este exmilitar podría erosionar la democracia en el país sudamericano y, en lugar de eso, eligieron un cambio total después de años de agitación.

Tras la publicación de los cómputos que mostraban al candidato ultraderechista consagrándose como presidente de Brasil, los seguidores del “mito” (como llaman a Bolsonaro) comenzaron a gritar y saltar. Incluso efectivos policiales responsables del tránsito levantaban los puños celebrando con la gente y poco después inició un show de fuegos artificiales mientras la multitud gritaba “¡Mito! ¡Mito!”.

En una de las elecciones más polarizadas de los últimos tiempos, que estuvieron marcadas por un clima de descontento por la crisis económica y un hastío con la mayor parte de la clase política luego de la revelación de un enorme esquema de corrupción, los brasileños votaron por su próximo presidente.

El deseo de un cambio radical entre muchos brasileños, luego de años de turbulencia política, atizó el aumento de popularidad de Bolsonaro, que, según sus simpatizantes, combatirá la corrupción, pero sus oponentes advierten que es una amenaza para una de las democracias más grandes del mundo.

Bolsonaro hizo su primer pronunciamiento desde su residencia en Río de Janeiro, donde permaneció las últimas semanas, tras haber sido dado de alta en un hospital en el que estuvo 23 días después de ser acuchillado durante un mitin el pasado 6 de septiembre.

El candidato del Partido Social Liberal —un nostálgico de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985— prometió “una limpieza nunca vista en la historia de Brasil” y aseguró que va a “eliminar del mapa a los delincuentes rojos”, en referencia a la izquierda.

En el mismo tono, Bolsonaro citó un pasaje bíblico que fue de los lemas de su campaña: “Juan 8:32: ‘Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres’”, declaró.

Como otras veces, agradeció a los médicos que le “salvaron” y dijo que haber sobrevivido a ese ataque supone para él que presidir era “una misión encomendada por Dios”.

Haddad no felicitó al presidente electo ni hizo ninguna autocrítica por su derrota.

Los militares regresan al poder

Al menos existen cuatro claves para entender la victoria de Bolsonaro:

¿Quiénes definen el caudal de Bolsonaro?

Entrevistado por El Cronista Global, el director de la consultoría Abeceb, Gustavo Perego, explicaba que la emergencia de Bolsonaro se asienta en tres pilares: agroindustria, bancada evangélica y seguridad.

Brasil, encima de todo. Dios, encima de todos

El 30 de septiembre fue cuando Bolsonaro supo que tendría todo el apoyo evangélico: ese día el fundador de la poderosa organización evangélica brasileña Iglesia Universal del Reino de Dios, el obispo Edir Macedo, le manifestó su apoyo a través de una transmisión en vivo en Facebook.

A Dios rogando y con el mazo dando

Respecto a la bancada de la seguridad, el director de Abeceb señala que en relación con el deterioro económico que se refleja en la seguridad, y la necesidad de un Estado más presente, Bolsonaro viene de las fuerzas armadas, y tiene un discurso muy marcado para esas fuerzas y las policiales.

Los militares volverían al poder, pero en democracia

De la mano de Bolsonaro, por primera vez en tres décadas, los militares podrían volver a tener lugares clave en el gobierno de Brasil, aunque esta vez, por vía electoral. Tanto el excapitán del ejército Bolsonaro como su compañero de fórmula y general retirado, Hamilton Mourao, son defensores de la dictadura militar que dirigió el país de 1964 a 1985.

El espejito Trump

Lo apodan el Donald Trump brasileño, por sus tantas semejanzas, aunque la más destacada es la retórica no dialoguista, racista, misógina y homofóbica que explayan en las redes sociales. Por supuesto, por su nacionalismo.