Washington. El presidente Trump sorprendió el pasado lunes, al decir que las negociaciones con los talibanes “están muertas”, y no sólo eso, sino que comentó que ya no tenía más interés en reunirse con el grupo de negociación del acuerdo cuyo objetivo era poner fin a la guerra de Afganistán.

“No estoy buscando discutirlo”, dijo. “No estoy discutiendo nada”.

Trump pareció proporcionar la respuesta definitiva a al menos una de las preguntas que los funcionarios de su administración estaban tratando de responder a raíz de su cancelación abrupta, a través de Twitter el sábado por la noche, de una reunión de Camp David con líderes talibanes y del gobierno afgano para concluir el acuerdo.

La reunión iba a celebrarse el día siguiente. Algo más, el 23 de septiembre, en Oslo, Noruega, estaba programada una reunión entre funcionarios afganos y talibanes. Quedó cancelada.

Las conversaciones para poner fin 18 años de guerra han quedado canceladas.

En entrevistas dominicales, Pompeo dijo que las negociaciones habían concluido “por el momento”, pero puso énfasis en el progreso realizado.

De acuerdo a una fuente de la Casa Blanca, las posturas encontradas entre Mike Pompeo y John Bolton sobre es este tema “se estaban calentando”.

Bolton y otros se opusieron a negociar con los talibanes, y mucho menos a invitar a sus líderes a Washington. Mientras tanto, al Departamento de Estado no le gustó el incremento de ataques militares por parte del gobierno afgano, respaldados por Estados Unidos en contra de los talibanes.

Algo salió mal

Pero las diferencias entre Trump con Bolton fueron muchas: Corea del Norte, Irán, Afganistán y Rusia entre otras.

Es probable que Trump considere como posible reemplazo a Stephen Biegun, el enviado principal en Corea del Norte, o a Brian Hook, la persona clave de la administración con Irán. Richard Grenell, embajador en Alemania, también podría ser tomado en cuenta.