Durante casi dos años, el presidente Trump y sus partidarios vilipendiaron al fiscal especial Robert Mueller al decir que era líder de “13 demócratas enojados” cuyo único objetivo era hacer una “cacería de brujas” contra el presidente.

Después de que el fiscal general William Barr hiciera público un resumen de los resultados de la investigación de Mueller, queda claro lo equivocado que estaban Trump y su gente. El presidente escribió: “Sin colusión, sin obstrucción y exoneración total”. Trump no es del todo exacto.

Lo que es cierto es que Mueller merece el agradecimiento de la nación, y también merece disculpas de todos los que lo han difamado durante tanto tiempo.

No me sorprendió que el fiscal no haya encontrado pesquisas suficientes para acusar a Trump por haber conspirado junto a los rusos ya que era muy complejo ese escenario. Sí me sorprendió que “la investigación no estableció que los miembros de la campaña de Trump conspiraron o coordinaron acciones con el gobierno ruso con el objeto de interferir en las elecciones”.

El representante demócrata Adam Schiff dijo hace alguna semanas que el escenario en el que Trump conspiró con los rusos parte de una “evidencia directa” proporcionada por el propio Mueller.

Trump ha recibido un gran e inesperado impulso por parte de Mueller. Esto no significa que haya recibido un certificado ético. Es posible que Trump no haya “conspirado” con el gobierno ruso, pero definitivamente agradeció su interferencia en la elección de los Estados Unidos (“Amo a WikiLeaks”), mintió para encubrir el ataque (“Podría ser Rusia ... también podría ser alguien sentado en su cama que pesa 400 libras”), e hizo todo lo posible para obstaculizar las investigaciones sobre Rusia.

Trump prefirió creer al presidente ruso cuando éste negaba la injerencia en las elecciones en lugar de validar los reportes de las agencias de inteligencia de Estados Unidos.