Maria Butina, la mujer rusa acusada en un tribunal federal de Estados Unidos de actuar como agente ilegal de Rusia, recibió apoyo financiero de Konstantin Nikolaev, un multimillonario ruso vinculado a firmas de energía y tecnología en Estados Unidos, según una persona familiarizada con el testimonio que Butina dio al Senado.

En abril pasado, Butina dijo al Comité de Inteligencia del Senado que Nikolaev proporcionó fondos para un grupo de derecha, que defiende la posesión de armas, que ella representaba.

Un portavoz de Nikolaev confirmó que el empresario efectivamente mantenía contacto con Butina entre el 2012 el y 2014, pero se negó a confirmar si le ofrecía dinero.

La fortuna de Nikolaev se construyó principalmente a través de empresas portuarias y ferroviarias en Rusia, y también forma parte del consejo de una compañía de etano con sede en Houston, Texas, llamada American Ethane. Esta compañía fue elogiada por el presidente Donald Trump en un evento en China el año pasado por lograr un acuerdo comercial para suministrar etano líquido a Beijing.

Nikolaev nunca conoció a Trump, según su portavoz.

Sin embargo, el hijo de Nikolaev, Andrey, que estudia en Estados Unidos, se ofreció como voluntario en la campaña del 2016 en apoyo a la candidatura de Trump, según una persona familiarizada con sus actividades. Nikolaev fue visto en el Trump International Hotel en Washington durante la toma de posesión de Trump en enero del 2017, de acuerdo con dos personas que lo vieron.

Los investigadores dicen que María Butina trabajó durante años como agente encubierto en Estados Unidos con la intención de “promover los intereses de su país de origen”.

Ella permanece en prisión mientras se investiga el caso.