Jerusalén. Las elecciones del martes en Israel debilitaron al primer ministro, Benjamin Netanyahu, y plantearon la posibilidad de un gobierno más centrista, que podría aliviar las tensas relaciones con Washington y mostrar una mayor flexibilidad en los esfuerzos de paz con los palestinos.

Pero el cambio deja a Netanyahu frente a un acto de equilibrio potencialmente difícil para tratar de diseñar una coalición que incluirá al ala más conservadora de su partido de derecha, Likud, y a los partidos religiosos que aún son influyentes en el Parlamento.

Con el 99% de los votos escrutados, los resultados mostraron a la coalición del Likud y a la facción ultranacionalista Yisrael Beiteinu, perder una cuarta parte de los escaños en el Parlamento, junto al sorprendente aumento de un nuevo partido centrista, el Yesh Atid, que aparentemente se convertirá en el elemento clave de una futura coalición.

El resultado significó que Netanyahu, cuya facción se mantuvo como la más grande en el parlamento, tendrá casi seguramente que unir fuerzas con Yesh Atid, ahora la segunda fuerza política en tamaño.

Las demandas del partido centrista incluyen la reanudación de las negociaciones con los palestinos y una alianza podría dar lugar a un gobierno menos inclinado a la derecha que la saliente administración de Netanyahu.

Un gobierno israelí con un gran componente centrista podría mejorar las tensas relaciones de Netanyahu con el gobierno de Obama y aliviar el aislamiento internacional de Israel, que se ha profundizado por el estancamiento en las negociaciones de paz y por los recientes anuncios de Netanyahu del incremento en la edificación de asentamientos en Cisjordania.

En un discurso a sus partidarios, Netanyahu afirmó que había comenzado la comunicación para formar el gobierno más amplio posible , que abordará una serie de temas, incluido el programa nuclear de Irán, los esfuerzos de paz y las reformas internas exigidas por Yesh Atid y otros partidos centristas.

Varios analistas políticos, que explicaron la pobre actuación de la coalición de Netanyahu, indicaron que aunque la mayoría de israelíes lo consideraba el candidato más calificado para servir como Primer Ministro, él no era particularmente popular y su presunta victoria anticipada hizo que los votantes no dudaran en cambiar su lealtad a candidatos y sus propuestas más atractivas.