Islamabad. El ex Presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, permaneció recluido en un hospital militar por quinto día consecutivo, mientras que un tribunal especial formado para juzgar al General retirado por traición, lo excusó de comparecer en el juzgado por tercera vez en una semana.

El tribunal exigió ver los registros médicos de Musharraf, de 70 años, quien fue trasladado de urgencia al hospital el viernes bajo custodia militar y policial después de que presuntamente se quejaba de dolores en el pecho.

Muchos observadores en este país han expresado su escepticismo de que el ex General, quien lució robusto y desafiante durante entrevistas recientes realizadas en los medios de comunicación, se había enfermado en el camino hacia la Corte.

La familia de Musharraf está buscando permiso para que él salga del país para recibir tratamiento médico. Esta solicitud es ampliamente considerada en Pakistán como un movimiento por parte del Ejército del país para salvar a Musharraf y posiblemente a otros ex oficiales militares de la humillación de ser juzgados en un tribunal civil.

Se trata de una bravuconería, arrogancia e impunidad promocionada como honor profesional y esprit de corps , escribió Babar Sattar, abogado y columnista en el periódico Dawn.

El Ejército, la institución más poderosa de Pakistán, ha mantenido un silencio oficial sobre el enjuiciamiento de su antiguo jefe, quien tomó el poder en 1999 y gobernó hasta el 2008.