El Cairo.- El presidente egipcio Mohamed Mursi solicitó que el decreto que ampliaba sus prerrogativas, objeto de un intenso movimiento de protesta desde hace más de dos semanas, sea modificado, en lo que aparece como una concesión a la oposición, después de que el ejército pidiera diálogo para evitar un "desastre".

El primer ministro, Hisham Qandil, declaró este sábado que un comité de seis expertos ha sido encargado de "modificar" el decreto del 22 de noviembre, por el que el presidente islamista extendió sus poderes y los colocó por encima de cualquier recurso de la justicia.

La decisión suscitó la peor crisis política desde su elección como jefe de Estado a fines de junio.

Los seis expertos, que son juristas y personalidades políticas, "están reunidos para redactar un nuevo texto que podrían terminar esta noche (del sábado) o mañana (domingo) por la mañana", precisó Qandil al canal privado Al Mehwer.

Mursi ha pedido además "encontrar una solución jurídica que permita aplazar el referéndum" sobre la Constitución previsto para el 15 de diciembre, también fustigado por la oposición, añadió el primer ministro.

Qandil hizo estos anuncios poco después de que la principal coalición de oposición, el Frente de Salvación Nacional (FSN), llamara a continuar el movimiento de protesta hasta que sus "legítimas y pacíficas reivindicaciones se concreten". El FSN amenazó también con una huelga general.

Sin embargo, las formaciones islamistas que apoyan a Mursi, entre ellas el movimiento de los Hermanos Musulmanes, al que pertenece el presidente, endurecieron el tono y rechazaron un postergamiento del referendo constitucional.

Previamente, en una jornada muy agitada, el ejército egipcio salió de su reserva y anunció en un comunicado que "el diálogo es la mejor y la única vía" para resolver la crisis política y evitar "un desastre" que de todos modos no permitirá.

El comunicado ha sido la primera reacción oficial del ejército, que no se ha pronunciado a favor de ninguno de los bandos desde el comienzo de la crisis.

La oposición ha pedido con insistencia la anulación del decreto presidencial, y que se postergue la consulta sobre la Constitución, redactada por una comisión dominada por los islamistas.

Los manifestantes piden más tiempo, lo que según ellos permitiría elaborar un texto más consensuado. Los opositores estiman que el proyecto actual abre la vía a una fuerte islamización de la legislación y no brinda garantías sobre las libertades, en particular las de expresión y religión.

El jueves, en un discurso a la nación, Mursi se había mostrado firme en esos dos puntos, pero invitó al diálogo a la oposición, que rechazó su oferta.

A la espera de la enmienda del proyecto constitucional, pequeños grupos de manifestantes seguían reunidos cerca del palacio presidencial en El Cairo, epicentro de las protestas masivas de los simpatizantes y los detractores de Mursi en los últimos días. El palacio está actualmente protegido por soldados y tanques.

El viernes, más de 10.000 opositores a Mursi se congregaron delante de la presidencia.

El miércoles por la noche hubo siete muertos y cientos de heridos cerca del palacio en enfrentamientos entre pro y anti Mursi.

ERP