Paul Manafort, quien fuera jefe de campaña de Trump, fue acusado de 32 nuevos cargos, 16 de ellos relacionados con declaraciones fiscales falsas, otros siete cargos por no declarar cuentas en bancos extranjeros; cinco cargos por conspiración de fraude bancario y otros cuatro por fraude bancario de facto.

Las acusaciones aumentan la presión sobre Manafort y uno de sus asociados, Rick Gates, quienes ya se estaban preparando para un juicio por los delitos de “conspiración contra Estados Unidos” y lavado de dinero, bajo la investigación de la injerencia de Rusia en las elecciones del 2016.

La nueva acusación ofrece un retrato más detallado de lo que para los fiscales fue un plan de varios años de Manafort y Gates para montar un complejo sistema que les permitió usar ingresos que obtuvieron tras trabajar para un partido ucraniano. Ambos evadieron declaraciones de impuestos al fisco estadounidense.

“Manafort y Gates generaron decenas de millones de dólares en ingresos como resultado de su trabajo en Ucrania”, señala la nueva acusación.

“Desde aproximadamente el 2006 hasta el presente, Manafort y Gates participaron en un plan para ocultar sus ingresos a las autoridades de los Estados Unidos, mientras disfrutaban del uso del dinero”.

La imputación no está directamente relacionada con la campaña presidencial del 2016.