El Cairo. El presidente derrocado egipcio Hosni Mubarak aseguró al tribunal que lo juzga por la muerte de manifestantes durante el levantamiento popular del año pasado que está angustiado por lo que califica como denuncias infundadas en su contra, al tiempo que expresó confianza en que el sistema judicial y la historia limpiarán su nombre.

Mubarak formuló las declaraciones en un memorando publicado en el periódico Tahrir, un día después de que la defensa del ex presidente entregó los argumentos de cierre en un juicio de siete meses que ha concentrado la atención del país.

Sus abogados confirmaron que Mubarak presentó una carta al tribunal, pero dijeron desconocer su contenido. Un abogado, Adel Mekki, quien representa a familias de manifestantes asesinados, dijo que la nota que se presentó era más larga que la publicada en Tahrir.

En la nota, que llenó tres columnas en la primera página del diario, Mubarak, de 83 años, asume un tono desafiante y le dice a la corte que ha trabajado para defender el honor de su nación y la sangre de su pueblo.

"Las acusaciones injustas y las imputaciones sin fundamento que enfrento me entristecen. No soy alguien que derramaría la sangre de su pueblo. Me he pasado la vida defendiéndolos. Hosni Mubarak no es alguien que manche su honor militar con riqueza mal habida", aseguró en la carta.

El ex presidente es acusado de complicidad en la muerte de unos 900 manifestantes durante el levantamiento que lo desalojó del poder el año pasado. De ser declarado culpable, podría enfrentar la pena de muerte. Cinco de los oficiales de seguridad de más alto rango del ex presidente enfrentan los mismos cargos.

Mubarak, sus dos hijos y un socio de negocios enfrentan cargos de corrupción en otro caso.

En el memorando, el ex presidente dijo que los manifestantes tenían demandas "legítimas", pero los acusó de provocar y atacar a las fuerzas de seguridad. También expresó su confianza en que los egipcios lo exonerarían, y les pidió hacer caso omiso de aquellos que, dijo, estaban recibiendo fondos del extranjero para sembrar la rebelión en Egipto.