El Cairo.- El Parlamento egipcio, liderado por islamistas, volvió a reunirse el martes, en un claro desafío al Ejército que disolvió la asamblea el mes pasado.

La decisión de restablecer el Parlamento ha provocado tensiones entre el Ejecutivo y los militares a tan sólo 10 días de que asumiera el presidente Mohamed Mursi.

Mursi, el primer mandatario civil en asumir el cargo después de seis décadas de militares en el poder, ordenó la reapertura del Parlamento el domingo.

El Legislativo -dominado por los Hermanos Musulmanes, agrupación a la que pertenece Mursi- fue disuelto por el Ejército en virtud de una decisión judicial emitida días antes de la elección de Mursi.

Poco antes de que el presidente del Parlamento, Saad al-Katatni, abriera la sesión, Estados Unidos instó a todas las partes a entablar conversaciones para garantizar la transición política en Egipto.

Washington fue un estrecho aliado de Egipto durante las tres décadas de régimen del derrocado Hosni Mubarak.

"Los invito a ustedes a reunirse en conformidad con el decreto emitido por el presidente", dijo Katatni, que al igual que Mursi pertenece a los Hermanos Musulmanes.

"Quiero confirmar que el decreto presidencial no viola la orden judicial", agregó.

El conflicto es parte de una lucha de poder más amplia, que podría tardar años en resolverse. Los Hermanos Musulmanes, que fue reprimidos por Mubarak y sus predecesores, están en contra de los privilegios que han intentado conservar los generales con el regreso a la democracia.

Otro punto de conflicto para los Hermanos Musulmanes es que la clase dirigente todavía está llena de funcionarios de la era Mubarak.

El Parlamento fue elegido en un proceso de seis semanas iniciado en noviembre, en virtud de un procedimiento electoral complejo que posteriormente el tribunal resolvió que era inconstitucional, declarando la nulidad de la Cámara Baja.

Los militares, en ese entonces en el Gobierno, dijeron que eso significaba que el Parlamento debía ser disuelto, pero los aliados de Mursi han dicho que el Ejecutivo debe ser autorizado a trabajar hasta que se realicen unas elecciones anticipadas después de que una nueva Constitución sea aprobada.

El lunes , el Ejército defendió su acción de disolver el Parlamento y, en un golpe evidente al presidente, dijo que confiaba en que "todas las instituciones del Estado" respetarían la Constitución y la ley.

Sin embargo, el Ejército no tomó ninguna medida para prevenir la entrada de los legisladores al Parlamento.

Tras reunirse para discutir el decreto de Mursi, la Corte Suprema dijo el lunes que sus decisiones son definitivas y vinculantes. El máximo tribunal anunció que escuchará el martes los desafíos a la constitucionalidad que presenta el decreto presidencial.

Hablando en Hanoi en una gira que incluirá Egipto a fines de este mes, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, llamó a sostener conversaciones para resolver las diferencias.

"Instamos enérgicamente al diálogo y a un esfuerzo concertado por parte de todos para tratar de lidiar con los problemas que son comprensibles, pero que tienen que ser resueltos con el fin de evitar cualquier tipo de dificultades que podrían hacer descarrilar la transición", dijo Clinton en una conferencia de prensa.

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