Decenas de toneladas de petróleo, cuyo origen todavía resulta misterioso, son recogidas diariamente desde hace seis semanas en las playas de siete estados de la costa nororiental de Brasil, a lo largo de una franja costera de 2,500 kilómetros de extensión. 

El balance de daños es incalculable aún, pero las manchas de crudo ya han afectado la vida de animales y aves, y ahora amagan con impactar a los arrecifes de coral en Bahía de Todos de los Santos y regiones vecinas.

Pero este no es el desastre ambiental más serio conocido a causa del petróleo, ya que en 1979 el Atlantic Empress vertió al mar 287,000 toneladas de crudo. 

Brasil estima que unos 2,000 kilómetros de litoral ya sufre un grado notable contaminación por estas manchas de petróleo de las que no se conoce, aún, su procedencia, pero cuyo avance llegaría a las riberas de otros estados brasileños.