Londres. La secretaria británica del Interior renunció en medio de un intenso escándalo por el maltrato a inmigrantes caribeños por parte de las autoridades, que resultó del esfuerzo del gobierno para reducir la inmigración ilegal.

La oficina de la primera ministra Theresa May informó que la mandataria había aceptado la renuncia de la secretaria Amber Rudd.

El escándalo ha dominado los titulares de los periódicos los últimos días y ha generado fuertes críticas a las políticas de inmigración del gobierno.

Rudd tenía programado hablar hoy ante el Parlamento acerca de lo que ha denominado el escándalo Windrush.

El furor ha crecido desde que el diario The Guardian reportó que a algunas personas que llegaron al Reino Unido desde el Caribe en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial se les ha negado atención médica en Gran Bretaña o se les ha amenazado con deportación porque no pudieron presentar comprobantes de que vivían legalmente en el país.

Los afectados pertenecen a la “generación Windrush”, llamada así por el barco Empire Windrush, que en 1948 trajo cientos de inmigrantes del Caribe a Gran Bretaña, que estaba necesitada de enfermeras, trabajadores ferroviarios y otros obreros para trabajar en la reconstrucción del país tras la devastación causada por la Segunda Guerra Mundial.

Ellos y otros migrantes caribeños que llegaron después eran de colonias o ex colonias británicas y tenían el derecho automático de asentarse en el Reino Unido. Pero algunos de ellos han sido afectados negativamente por nuevas y duras regulaciones establecidas desde el 2012.

A algunos inmigrantes que viven legalmente en el país se les ha negado vivienda, empleo o atención médica debido a los requisitos de que los arrendadores, empleadores y médicos revisen el estatus migratorio de las personas. A otros se les ha dicho que están ilegalmente en Gran Bretaña y que deben irse.