El Cairo.- El ejército egipcio advirtió este martes de un "colapso del Estado" si continúa la grave crisis que atraviesa el país, donde más de 50 personas murieron en cinco días de violencia.

Por la crisis, el presidente Mohamed Mursi pospuso una visita a Francia adonde debía reunirse el viernes con su homólogo francés, Franóois Hollande, indicó la presidencia francesa, día en que la oposición prevé manifestar en todo Egipto.

El miércoles Mursi debe partir hacia Berlín. La presidencia egipcia indicó este martes más temprano que hasta ahora se mantiene el viaje a Alemania.

La violencia parecía haber bajado de intensidad este martes y no se registraron más muertos, pero la situación seguía tensa en el centro de El Cairo.

Enfrentamientos limitados entre la policía y grupos de jóvenes se reanudaron en los alrededores de la plaza Tahrir.

En Port Said (noreste), se escucharon disparos esporádicos alrededor de la prisión, según testigos y fuentes de seguridad. Más de cuarenta personas murieron los últimos días en esta ciudad.

El ministro de Defensa, el general Abdel Fatah al Sisi, advirtió que "la continuación del conflicto entre las fuerzas políticas y sus divergencias sobre la dirección del país podrían conducir a un colapso del Estado".

El ministro hizo un llamamiento a "todas las fuerzas políticas" para encontrar una salida a los "problemas políticos, económicos, sociales y de seguridad" del país, en un mensaje realizado ante estudiantes de la academia militar.

Fatah al Sisi insistió en la protección de "infraestructuras vitales y estratégicas" al frente de las cuales se encuentra el Canal de Suez, eje principal del comercio mundial, en cuya región se produjeron los combates más mortíferos.

Esta intervención es la primera declaración pública del general Sisi, que también es comandante de las fuerzas armadas, desde que el jueves por la noche comenzó esta nueva oleada de protestas en el país.

La influyente institución militar, que dirigió Egipto durante cerca de un año y medio después de la caída de Hosni Mubarak en febrero de 2011, es más discreta desde que Mursi, elegido en junio, apartó en agosto a su ex ministro de Defensa y rival, el mariscal Husein Tantaui.

Sin embargo, el pasado mes de diciembre el ejército llamó al diálogo y recordó su papel a la hora de garantizar la estabilidad del país durante una grave crisis ligada a la adopción de un proyecto de controvertida Constitución.

Desde hace unos días, el ejército se desplegó en Port Said y Suez para proteger edificios públicos e instalaciones vitales en estas dos ciudades situadas en la entrada del canal que une el mar Mediterráneo y el mar Rojo.

El presidente Mursi dio a entender que podría suprimir o flexibilizar el estado de emergencia impuesto desde el domingo en la región del canal de Suez (Port Said, Ismailiya, Suez), la más afectada por la violencia, llegado el caso de que mejore la seguridad, según un comunicado de la presidencia.

La justicia egipcia pidió en tanto la detención de toda persona perteneciente al grupo "Black bloc", desconocido hasta ahora y cuyos militantes fueron vistos en las manifestaciones enfrentar las fuerzas de seguridad con los rostros camuflados.

La fiscalía general estimó que se trata de un "grupo organizado que lleva adelante acciones terroristas".

En total, 52 personas murieron y centenares resultaron heridas por la violencia que se inició el jueves por la noche, cuando el país comenzaba a celebrar el segundo aniversario de la revuelta popular que depuso al entonces presidente Hosni Mubarak.

Pero los choques más sangrientos se produjeron en Port Said, con 42 muertos tras la condena a la pena capital dictada el sábado contra 21 hinchas del club de fútbol local Al Masry en el juicio por unos mortíferos enfrentamientos en 2012 al término de un partido contra el club cairota Al Ahly.

Estos enfrentamientos, los más mortíferos desde la elección de Mursi en junio de 2012, tenían como telón de fondo la fuerte protesta que desde hace meses desarrolla la oposición laica contra Mursi y una severa crisis económica.

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