Caracas. Partidos del enfermo presidente venezolano, Hugo Chávez, celebraron ayer domingo mítines en todo el país y defendieron un polémico fallo judicial que permite el aplazamiento indefinido de la inauguración del líder socialista.

Pese a las afirmaciones de la oposición de que la Constitución manda que la inauguración debe celebrarse el 10 de enero, la mayoría del Congreso chavista votó en favor de retrasar la toma de posesión. La Corte Suprema ratificó la postergación y aseguró que el Presidente podría tomar posesión de su cargo ante el tribunal en una fecha posterior.

El gobierno afirma que Chávez, quien ganó en octubre la reelección para un nuevo mandato de seis años, lucha contra una infección respiratoria grave en un hospital cubano. El Presidente se sometió a su cuarta cirugía relacionada al cáncer el 11 de diciembre. No ha hablado públicamente ni ha sido visto desde la operación.

En La Habana, el líder cubano Raúl Castro se reunió el sábado con el vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro; el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello; la Procuradora General, Cilia Flores, y el ministro de Energía, Rafael Ramírez, todos los miembros del círculo íntimo de Chávez.

Ayer, en Caracas, Elías Jaua, un cercano confidente de Chávez, urgió a una multitud de partidarios del gobierno salvaguardar la Revolución Bolivariana de Chávez.

Los partidarios de Chávez tienen que estar activos en la defensa de la Constitución y en defensa del mandato popular del comandante Hugo Chávez , expuso Jaua.

Muchos opositores del gobierno afirman que la decisión del Tribunal Supremo viola la Constitución. La oposición tiene previsto presentar su caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, para impugnar la decisión de la corte.

Los políticos de la oposición también exigen más información sobre la salud de Chávez.

Leopoldo López, un prominente líder de la oposición, criticó ayer a los funcionarios del gobierno por no proporcionar los detalles de la situación médica de Chávez. Criticó a los aliados del Presidente por haber acusado a la oposición de tratar de incitar a la violencia y afirmó que los enemigos del gobierno buscan una solución pacífica a la crisis política del país .

Jaua aseguró que algunos grupos opositores conservadores buscan un levantamiento violento que podría dar lugar a un conflicto armado.

Sabemos que a pesar de la posición que muchos venezolanos puedan tener en contra el proyecto revolucionario, nadie quiere ver una Venezuela fragmentada, una Venezuela envuelta en una guerra civil, eso es lo que quieren los enfermos derechistas , acusó.