Berlín. El gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel, se enfrenta a su crisis política más grave desde hace 12 años que está al frente del poder, debido a la política migratoria.

Para frenar la migración no autorizada, el presidente del partido Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), y ministro del Interior, Horst Seehofer, emitió un ultimátum a Merkel para que acepte su propuesta de que los refugiados que lleguen a la frontera alemana sean inmediatamente rechazados si ya solicitaron asilo en otro país de la Unión Europea (UE).

Merkel, quien aceptó acoger a más de 1 millón de migrantes entre el 2015 y el 2016, rechaza la expulsión y pidió a sus socios tiempo para negociar soluciones comunitarias y bilaterales con los 28 países del bloque durante la cumbre de la UE prevista a finales de junio en Bruselas.

Aunque la dirección de su partido cristiano-demócrata le dio su aprobación el jueves, su aliado más cercano, la CSU, se opone y amenaza con actuar en solitario a partir del lunes para imponer sus propias políticas, aunque eso genere el colapso de la actual Gran Coalición que gobierna Alemania.

La coalición de gobierno la integra la Unión Demócrata Cristiana, partido del que Angela Merkel es presidenta, el Partido Socialdemócrata, cuya líder es Andrea Nahles, y el CSU, de Horst Seehofer.

El líder de los diputados del CSU, Alexander Dobrindt, consideró imposible que Merkel arranque un acuerdo en Bruselas “en unos días”, hasta el punto que amenaza a la canciller con una rebelión en la que el ministro del Interior podría imponer su proyecto por decreto.

“Es responsabilidad directa del ministro”, dijo, explicando que la dirección de su partido estudiaría la cuestión el lunes en Munich, en tono de ultimátum.

Enfrentamiento

Seehofer ha puesto bajo fuerte presión a Angela Merkel desde que ésta decidió abrir las fronteras del país con objetivos humanitarios a cientos de miles de refugiados que nadie quiso aceptar en Europa.

El nuevo gobierno italiano ha incrementado la tensión.