Madrid. El gobierno español de Pedro Sánchez habló por primera vez desde el Congreso sobre el suceso ocurrido el pasado 27 de diciembre en la embajada de México en La Paz, Bolivia, cuando unos policías (españoles) encapuchados intentaron ingresar a la legación, pero un grupo de vecinos y gente que se encontraba afuera trataron de impedirlo.

El gobierno mexicano solicitó ayuda a varios países ante el “elevado número de asilados” en su embajada, y que España “albergó temporalmente” a “un reducido número de personas” y escoltó a varias hasta el aeropuerto, “incluidas a algunas personas que estaban en la embajada mexicana”.

El gobierno español destacó la idea de que ninguno de los desplazados tenía “órdenes de detención de ningún tipo” y que su salida del país se produjo “con conocimiento de las autoridades interinas” de Bolivia.

Hasta el día de ayer, la versión española sobre los hechos apuntaba a una simple visita de dos diplomáticos de su país a la embajada mexicana; sin embargo, no habían confirmado que la verdadera misión era trasladar a funcionarios bolivianos que se encontraban en el interior de la legación, y que la presencia de policías tenía como objetivo escoltarlos hacia el aeropuerto.

El Partido Popular (PP) presentó varias preguntas sobre los hechos. Los elementos policiales españoles estaban encapuchados, mostraron videos, y fueron acusados de entrar de manera subrepticia a la residencia diplomática mexicana, lo que según la canciller boliviana Karen Longaric fue “un atropello” a la soberanía boliviana.

Evo Morales rompió el entorno constitucional al presentarse a las elecciones en contra de un plebiscito vinculante realizado en el 2016. No tranquilo con esa situación, las elecciones se vieron violentadas a través de un apagón en los momentos en que la diferencia entre el primero y segundo lugares no rebasaba los 10 puntos porcentuales, situación que obligaba a una segunda vuelta. Sin embargo, al regreso del conteo, Morales ya estaba arriba de los 10 puntos.

“El Gobierno de España albergó temporalmente en nuestra Embajada de La Paz, por razones meramente humanitarias, a un reducido número de personas que temían por su seguridad física en dicho contexto de violencia”, explica el Ejecutivo en un escrito al que ha tenido acceso el portal Vozpópuli.

Y añade que “adicionalmente, en algunos casos se escoltó a personas hasta el aeropuerto de El Alto por las mismas razones”. Entre estas personas figuran también algunas de las que estaban asiladas en la Embajada de México.

En la respuesta al PP a la que tuvo acceso la agencia Europa Press, el gobierno español narra que desde noviembre la embajadora mexicana María Teresa Mercado había pedido apoyo a España y otros países ante el elevado número de asilados recibidos.

Fue el 27 de diciembre cuando la encargada española de negocios en Bolivia, Cristina Borreguero, y el cónsul Alvaro Fernández visitaron la residencia mexicana escoltados por miembros del grupo GEO, agrupamiento especial de la policía española.

Expulsión de diplomáticos

El gobierno transitorio de Bolivia decidió expulsar a los dos diplomáticos españoles.

Europa Press señala que ambos diplomáticos “no se reunieron con los asilados en la Embajada” mexicana porque sus instrucciones “se ceñían estrictamente a reunirse con la embajadora” mexicana.

La respuesta del gobierno español indica que los policías se cubrieron el rostro ante la posibilidad de que los grabaran a través de teléfonos celulares. “Decidieron retirarse, pero se les bloqueó para impedirles la retirada”. Cuando consiguieron salir se les “embistió varias veces”, a través de un vehículo “que pertenecía a la seguridad de Bolivia”.

El comportamiento antidemocrático de Morales detonó roces diplomáticos.

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