Bruselas. La reunión de líderes europeos sobre migración terminó este domingo sin una solución concreta sobre la divisiva cuestión de la acogida de migrantes, más allá de un abanico de medidas para blindar las fronteras exteriores de la Unión Europea (UE).

Esta minicumbre con 16 líderes europeos en Bruselas se produjo en un momento de tensión entre diferentes socios y con un buque con migrantes socorridos a bordo del Lifeline, esperando en altamar una solución después de que Italia y Malta le cerraran sus puertos.

“Hubo mucha buena voluntad hoy y también algunas diferencias, pero todavía queda terreno en común”, dijo la canciller alemana, Angela Merkel, al término del encuentro en Bruselas, exponiendo algunos de los consensos de los europeos.

Reducir la migración irregular, proteger las fronteras europeas, una mayor cooperación con los países de origen y de tránsito de los migrantes... La UE empieza a definir cómo frenar la llegada de migrantes, pero sigue sin solución para aquellos que ya llegaron.

Después de las críticas del ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, quien criticó la “arrogancia francesa” en la cuestión migratoria, el presidente francés, Emmanuel Macron, respondió este domingo que su país “no tiene que recibir lecciones de nadie”.

El objetivo inicial de la reunión en Bruselas era “ayudar a Merkel”, mostrando a sus socios que la UE  ponía fin a los “movimientos secundarios” de migrantes, había indicado una fuente diplomática antes de la minicumbre.

Este fenómeno ha puesto en un brete a Merkel, abanderada de la política de acogida en el 2015 y cuyos socios de coalición política amenazan, si no hay una solución europea, con rechazar en la frontera a los solicitantes de asilo procedentes de otros países de la UE gracias a la libre circulación europea.