La canciller alemana Angela Merkel, más popular que nunca, debe ser reelegida el martes al frente de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y lanzar su campaña para obtener un tercer mandato en las elecciones legislativas previstas dentro de diez meses.

Merkel, que dirige un partido debilitado por recientes reveses electorales, se definió como una persona providencial.

"Este gobierno es el mejor gobierno federal desde la Reunificación", en 1990, sostuvo la canciller ante unos mil delegados de la CDU, reunidos hasta el miércoles en un congreso en Hanóver (norte).

"A veces nos encontramos en un mar agitado", afirmó, refiriéndose a la crisis financiera. La dirigente conservadora destacó que las perspectivas de crecimiento no son tan buenas como se preveía para el año próximo.

Pero "mientras otros países de Europa están en recesión, nosotros somos el motor del crecimiento en Europa", insistió. "Todo esto no cayó del cielo (...), nosotros podemos estar orgullosos" de la acción gubernamental, afirmó.

La canciller, que durante la tarde del martes seguramente será reelegida en la dirección de la CDU, que dirige desde hace 12 años, recordó que Alemania tiene actualmente "la tasa más débil de desempleo" y "una de las tasas de desocupación de los jóvenes entre las más bajas en Europa".

"Hemos sacado a Alemania de la crisis más fuerte de lo que estaba cuando entró en ella", destacó. Sin embargo, "la crisis no puede ser resuelta en una noche, ya que no se produjo en una noche", según ella.

Angela Merkel, la personalidad preferida de los alemanes, en la jefatura del gobierno desde hace siete años, subrayó los puntos positivos de su balance: un alto nivel de creación de empleo y de inversión en investigación y en educación, así como el abandono de la energía nuclear, entre otros.

La canciller, que quiere mantener ese rumbo, r eiteró su voluntad de continuar su alianza con los liberales después de las próximas elecciones legislativas, que se realizarán el 22 de septiembre próximo.

"Ninguna otra coalición puede llevar a nuestro país hacia un buen futuro", proclamó durante un discurso de una hora que fue seguido por una prolongada ovación.

Aunque su partido sufrió una sangría de electores en las últimas legislativas de 2009, Angela Merkel, que dirige la primera potencia económica europea desde hace siete años, recibirá sin duda alguna el apoyo entusiasta de los militantes.

En contraste con la alta popularidad de Merkel, sin precedentes para un dirigente alemán desde la Segunda Guerra Mundial, su aliado liberal (FDP) se encuentra estancado.

En las encuestas, la CDU y el FDP no disponen actualmente de la mayoría necesaria para renovar su coalición. Según los sondeos, los conservadores obtendrían entre 37% y 39% de los votos. Los liberales, con sólo 4% de las intenciones de voto, podrían no alcanzar el mínimo de 5% necesario para entrar al Bundestag (Parlamento Federal).

Desde las elecciones legislativas de 2009, la coalición gubernamental acumuló reveses en los comicios regionales, perdiendo entre otros un bastión histórico (Bade-Wurtemberg) y derrumbándose en Renania del Norte-Westfalia.

La coalición ya no posee la mayoría en el Bundesrat (Cámara alta del Parlamento), lo que dificulta la adopción de algunos proyectos de ley.

RDS