Culpar al enemigo exterior de las propias tribulaciones es un clásico de la política, y no precisamente de la mejor. La primer ministra británica, Theresa May, recurrió a la medida con una inesperada y dura intervención contra la Unión Europea a quien acusó de tratar de cambiar el resultado de las elecciones generales anticipadas que tendrán lugar el próximo 8 de junio.

En las afueras del 10 Downing Street, residencial oficial de los primeros ministros, May afirmó que hay funcionarios europeos que no quieren que las negociaciones del Brexit (salida del Reino Unido de la Unión Europea) tengan éxito.

La posición negociadora en Europa ha sido tergiversada en la prensa europea. La posición de la Comisión Europea se ha endurecido, ha habido amenazas contra Gran Bretaña de parte de políticos y funcionarios , refirió.

La política conservadora que busca reelegirse para tener el mandato popular señaló que todos estos actos han sido deliberadamente planeados para afectar el resultado de la elección .

La trastienda de las duras negociaciones del Brexit

May tiene una obsesión con las negociaciones por el Brexit: el secreto. Todo debe ser confidencial. Y así pretendió que fuera su desastrosa comida con el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y Michael Bannier, el negociador jefe, el miércoles pasado en Londres. El problema es que el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung publicó los detalles de las conversaciones durante aquella cena privada en la que Juncker se refirió a May como que vive en otra galaxia y se encuentra en estado de negación . Ella lo quiso desmentir y calificó el reporte de chisme sin sustento. Todo se convirtió en una telenovela, que dura hasta ahora.

El intercambio fue horrendo. May dijo que Gran Bretaña no tiene que pagar un céntimo por el Brexit , que se puede resolver el caso de los residentes europeos en el Reino y los británicos en Europa en junio rápidamente , que primero quiere discutir son los acuerdos comerciales. Juncker le informó que ella no se estaba yendo de un club de golf, sino divorciándose, como un matrimonio .

De acuerdo con el diario alemán, Juncker salió de la reunión desesperado, 10 veces más escéptico , convencido de que May vive en un universo paralelo, en otra galaxia . Llamó a Merkel, le transmitió sus impresiones. La canciller alemana hizo después sus famosas declaraciones sobre la ilusión británica con respecto al Brexit.