Bagdad. Más de 1.3 millones de iraquíes siguen sin hogar tras ser obligados a huir hace seis años durante una ola de violencia sectaria que puso en peligro sus vidas, denunció una funcionaria de Naciones Unidas.

La diplomática Claire Bourgeois, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), aseguró que el gobierno de Irak no ha tomado las medidas necesarias para ayudar a los indigentes a "regresar a una vida digna".

Bourgeois agregó que las personas que ocupan propiedades sin autorización deberían ser instalados en hogares permanentes en lugar de ser desalojados de edificios abandonados o de los espacios públicos en los que actualmente viven.

La diplomática indicó que muchos de los que perdieron sus hogares han perdido sus documentos de identificación y otros que les darían derecho a recibir ayuda del gobierno iraquí.

Asqhar al-Moussawi, viceministro de Migración y Desplazamiento de Irak, dijo que el gobierno aprobó invertir 257 millones de dólares este año para ayudar a los ocupantes de inmuebles ajenos, cifra que representa menos de la mitad de lo que se había solicitado.