Policías rociaron con gas lacrimógeno a manifestantes que lanzaban botellas en los márgenes de una marcha el sábado, después de que un joven negro fuera supuestamente sodomizado por policías con una porra. El incidente desencadenó protestas violentas en suburbios pobres contra el abuso policial.

Dos policías resultaron heridos y 13 personas fueron arrestadas en enfrentamientos donde se vieron involucradas unas 150 personas de las miles que se manifestaron en paz contra acciones racistas. Fue el episodio más reciente en una serie de protestas desencadenas por la supuesta agresión sexual contra un joven identificado solo como Theo, de 22 años.

La policía de París instaló un perímetro de seguridad alrededor de la Place de la Republique. La candidata de ultraderecha a la presidencia, Marine Le Pen, emitió un comunicado instando al gobierno a prohibir la marcha por respeto a la policía.

Los manifestantes portaban carteles con mensajes como "Justicia para Theo". Algunos de los que marcharon dijeron que Theo es solo un ejemplo de cómo muchos hombres jóvenes de minorías son tratados injustamente por la policía durante revisiones de documentos y que algunas veces son víctimas de abuso.

Un policía ya fue procesado por cargos de agresión y otros tres enfrentan cargos de agresión grave, aunque todos niegan haber cometido delitos de forma deliberada.

El exseleccionado nacional de futbol Lillian Thuram fue uno de los que marchó el París el sábado. "Vivir en el espacio público no es igual dependiendo del color de tu piel. Estamos en 2017, esto es una verdadera vergüenza", dijo el exfutbolista.

Theo estuvo hospitalizado dos semanas después de que ocurriera el ataque en Aulnay-sous-Bois, el barrio en el noreste parisino donde reside.

Después de que un supuesto video del ataque circuló en internet, varios jóvenes quemaron carros y se enfrentaron con la policía durante días en los suburbios que rodean París. La violencia fue un recordatorio de los disturbios de 2005 que dejaron al descubierto problemas de antaño en comunidades de mayoría migrante.

Hamid Djudi, de 57 años, participó en la marcha del sábado y criticó que los sucesivos gobiernos no hayan logrado evitar el abuso y la discriminación.

"En la década de 1980, protestamos contra el racismo... yo tenía 20 años. Solía enfrentar los controles policiacos cuatro veces al día", dice. "La historia se repite. Mis propios hijos enfrentan los mismos problemas",

"Uno de ellos es ingeniero y el otro doctor y mi hija está en el Instituto de Estudios Políticos. La policía los registra cada vez que salen o entran de nuestro edificio".

Esto "no es normal, por eso decidí marchar, para protestar por mis hijos", agregó.