Vancouver. Hace casi cuatro años, Kerry Jang, un trabajador de la empresa de Trump en la pintoresca Vancouver, estuvo entre la multitud para recibir precisamente a Donald Trump, quien anunciaría planes para construir en el centro de la ciudad un rascacielos con hotel de lujo y condominios incluidos. Jang todavía guarda el paraguas que el equipo de Trump obsequió a los asistentes en esa ocasión.

Sin embargo, cuando los hijos mayores de Trump aparecieron en la inauguración de la torre de 69 pisos, Jang no se unió a las festividades.

Quienes sí prometieron acudir, pero para protestar, fueron los hijos de Jang.

Ninguno de nosotros va a estar ahí para aplaudir , dijo Jang al The Washington Post durante una entrevista. Ese lugar tiene mal karma.

Las tensiones que rodean a la torre de Trump en Vancouver reflejan la inevitable conexión entre el nombre del hoy presidente con los negocios de bienes raíces.

Mientras que la familia Trump se comprometió en no mezclar los negocios con la presidencia, las propiedades de la marca Trump en todo el mundo están invariablemente asociadas al presidente de Estados Unidos.

Todos saben que Trump no vendió sus empresas y que la gestión de las mismas ocurre en medio de un nubarrón de dudas y sospechas ya que son los hijos del presidente los encargados de llevarlas a buen puerto.

Durante febrero, en Dubai, funcionarios del gobierno se reunieron con los hijos adultos de Trump, Donald Trump Jr. y Eric Trump, para inaugurar un campo de golf. Por supuesto, la alfombra roja incluyó un juego ameno entre los asistentes.

Pero en Vancouver, donde más de 40% de los residentes son inmigrantes, la familia Trump está recibiendo la espalda.

El alcalde de Vancouver y los manifestantes que marcharon afuera de la torre, han pedido a quien desarrolló el proyecto, Joo Kim Tiah, de 37 años de edad, hijo de uno de los empresarios más ricos de Malasia, que elimine la palabra Trump del edificio.

Francamente él sería un héroe en esta ciudad si cambia el nombre, dijo Jang.

Aunque la Organización Trump no es dueña del edificio de Vancouver, sí ha concedido su licencia para que sea utilizado el apellido del presidente. El hotel sí es gestionado por la familia Trump.

Los 214 departamentos ya fueron vendidos desde mayo pasado.

Un estudio realizado por la empresa Redfin durante la campaña presidencial reveló que los condominios de la marca Trump ya no eran tan atractivos como en el 2015. El hotel de Trump en Washington, donde Trump obtuvo sólo 4% de los votos, perdió más de $ 1.1 millones de dólares entre septiembre y octubre. Los datos de proporcionados por cámaras de turismo no los reconoce la empresa de Trump. Para ella, la apertura del hotel ha sido un éxito.

Muchos de los que asistieron al evento hace casi cuatro años, opinan como Kerry Jang: están arrepentidos en haber aplaudido la llegada de Trump a Vancouver.