El presidente, Nicolás Maduro designó al general de 51 años Néstor Luis Reverol Torres como ministro de Interior, Justicia y Paz, en sustitución de Gustavo González López, dos días después de que una Corte Federal en Nueva York acusara de narcotráfico al militar. El ascenso va en línea con la actitud desafiante del chavismo frente al sistema de justicia de Estados Unidos. También evidencia cómo estas personas podrían quedar jurídicamente vulnerables, al menos internacionalmente, si el mandato del heredero de Hugo Chávez es revocado este mismo año.

Los antecedentes de González López, quien ahora permanecerá en la jefatura del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), también son oscuros según la justicia norteamericana. El funcionario es uno de los sietes venezolanos sancionados por el presidente Barack Obama mediante un decreto emitido en marzo del 2015.

El ascenso que hizo Maduro este martes es una demostración más de que ser acusado o perseguido por Estados Unidos es un pase directo a la cúpula del gobierno venezolano. Ha pasado en otras ocasiones, y ante un escenario de diálogo entre la oposición y el Gobierno, estas personas serán parte de las fichas de negociación o de las pérdidas netas del chavismo si sale del poder.

Los cambios ministeriales también fueron interpretados por analistas y opositores como una radicalización de Maduro tras la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de activar una nueva fase del proceso para un eventual referendo revocatorio del mandato de Maduro luego de la validación de casi 400,000 firmas que avalan la consulta.

La decisión del presidente Maduro a mi juicio es muy grave de radicalizar aún más su gobierno , dijo el diputado opositor Luis Florido, presidente de la Comisión de Política Exterior, a la agencia de noticias AP. El nombramiento de Reverol, agregó, reviste gravedad extrema por la importancia del cargo que ocupará y los señalamientos que hay en su contra y planteó que el mandatario debería revisar la designación y pedir una investigación para aclarar la situación.

Último caso

La Corte de Nueva York acusó el lunes al ex comandante de la Guardia y ex presidente de la Oficina Nacional Antidrogas (ONA), Néstor Reverol, junto a su ex subdirector, Edylberto José Molina Molina, actual agregado militar de la embajada venezolana en Alemania, de recibir entre el 2008 y el 2010 pagos de narcotraficantes a cambio de ayudarles para distribuir cocaína en Estados Unidos.

Por su parte, González López es considerado por Estados Unidos como responsable o cómplice en actos significativos de violencia o conducta que constituyen un abuso serio o violación de los derechos humanos, incluidos aquellos en contra de personas involucradas en protestas antigubernamentales en Venezuela a partir de febrero del 2014. Como director general del Sebin, se asoció con la supervisión de los líderes de la oposición del gobierno de Venezuela .

Este último, además de formar parte de los siete sancionados por Obama, está en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro. En esa misma lista negra para el Tesoro de Estados Unidos están los otros seis mencionados en el decreto Obama tildados como amenaza para el país.

Y Hugo Carvajal detenido en Aruba en 2014, acusado de narcotráfico por la justicia de Estados Unidos, cuando era cónsul de Venezuela en la isla, es hoy diputado a la Asamblea Nacional por el partido de gobierno.

Maduro desestimó la víspera las acusaciones contra Reverol y aseguró que las acusaciones en su contra responden a represalias por haber capturado a capos de la droga. Eso es lo que le quiere hacer pagar la DEA y todas las mafias del narcotráfico estadounidense, porque la mafia del narcotráfico está en Estados Unidos , dijo el jefe de Estado en su programa de televisión semanal Contacto con Maduro.

Con información de AP.

Una versión de este artículo se publicó originalmente en El Estímulo de Venezuela.