Washington. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) lamentó este martes que el gobierno de Nicolás Maduro les negara el ingreso a Venezuela e informó que se reunirá con organizaciones de la sociedad civil en la frontera con Colombia.

La comisión había previsto una visita al país que comenzaba este martes y terminaba el 8 de febrero, pero el gobierno de Maduro ya había advertido que la delegación no estaba autorizada.

“La delegación de la CIDH tenía previsto observar en el terreno la situación de los derechos humanos en el país”, dijo la comisión, un ente autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA), que indicó que “se encontrará con las víctimas” en la frontera entre Colombia y Venezuela.

El gobierno de Maduro retiró en el 2019 a sus diplomáticos acreditados ante la OEA, que a su vez desconoce la legitimidad del segundo mandato del presidente venezolano, iniciado el 10 de enero del año pasado, tras considerar que su reelección en mayo del 2018 no contó con las garantías necesarias.

Invitación de Juan Guaidó

La banca de Caracas en la organización regional la ocupa Gustavo Tarre, delegado del líder parlamentario Juan Guaidó, reconocido como presidente interino por más de medio centenar de países, con Estados Unidos a la cabeza.

La visita se organizó en aceptación a la invitación realizada por el representante permanente ante la OEA designado por la Asamblea Nacional de Venezuela, señaló la CIDH en el comunicado, en alusión a Tarre.

En tanto, el delegado de Guaidó condenó “enérgicamente la decisión” del gobierno de Maduro y agradeció en Twitter el “compromiso” de la CIDH con las víctimas de violaciones a los derechos humanos.

Ocultan graves violaciones

La delegación de la CIDH encabezada por su presidenta, Esmeralda Arosemena de Troitiño, publicó una foto en las redes sociales informando que Copa Airlines les impidió el abordaje del vuelo que partía en Panamá con destino a Caracas.

La misión estaba compuesta también por el secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrão; el relator especial para la Libertad de Expresión, Edison Lanza, y personal técnico del organismo.

Lanza dijo que éste es “un día triste para la historia de derechos humanos en la región”.

La CIDH indicó que “es propio de regímenes autoritarios no permitir el escrutinio internacional ni la observancia de la situación de los derechos humanos” y agradeció al gobierno de Colombia por disponer de las condiciones para que se desarrolle la visita.

“Es negar la situación, pero es una negación a gritos, a voces”, comentó la presidenta de la CIDH. “Nosotros no vamos a dejar de monitorear la situación de Venezuela”, agregó  la comisionada.

Arosemena manifestó que la CIDH había preparado un “plan B”, que consiste en trasladarse a la ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta para reunirse con organizaciones venezolanas este jueves y viernes.

La negativa de Maduro de recibir a la delegación de la CIDH “manda una señal muy negativa, porque es una forma de decir que este gobierno no está abierto a ninguna salida”, dijo el comisionado Lanza.

“Es una muy mala señal, porque muchas veces la comisión ha sido el punto de partida de una salida democrática a situaciones de crisis política, social y humanitaria”, añadió Lanza.