Río de Janeiro. Desde la prisión el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, pidió a la militancia de su partido que evalúe si mantiene su candidatura a las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre.

Lula hizo llegar dicho mensaje a través de una carta, la cual fue leída por la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), la senadora Gleisi Hoffman ante los miembros de la organización política.

“Quería que ustedes se sientan totalmente libres para tomar cualquier decisión porque el 2018 es muy importante para el PT, para la izquierda, para la democracia. Y para mí, quiero mi libertad”, escribió desde la cárcel, donde permanece acusado por delitos de corrupción.

El encuentro se hizo a puerta cerrada, pero el dirigente del partido Alexandre Padilha colgó un video en Facebook donde se escucha a Hoffmann leer parte de la misiva.

“Hay insinuaciones de que si no fuera candidato, si los focos no estuvieran sobre mí, si yo no hablo contra la condena, será más fácil la votación a mi favor. Querida Gleisi, la Corte Suprema no tiene que absolverme porque soy candidato, porque me voy a portar bien. Tiene que votar porque soy inocente y también para recuperar su papel constitucional”, añadió el exmandatario.

Asimismo, Lula, de 72 años, puntualizó estar “feliz” con los resultados de la última encuesta Datafolha, que lo siguen colocando a la cabeza de la carrera presidencial a pesar de estar en la cárcel desde el 7 de abril.

Según el sondeo, Lula Da Silva cuenta con una intención de voto de 31%, seguido por el diputado de ultraderecha, Jair Bolsonaro con 15%, aunque ligeramente por debajo de la encuesta anterior, cuando registraba 37% de las adhesiones.

El exalcalde de São Paulo, Fernando Haddad, o el exgobernador de Bahía, Jaques Wagner, no superan 2% de intención de voto en ese sondeo y son miembros del PT que suenan como eventuales remplazos de Lula.

A pesar del mensaje de Lula, el partido aseguró que mantendrá su candidatura.

posibilidad de transferencia

De acuerdo con la prensa brasileña, la Policía Federal solicitó que el expresidente sea removido de la celda especialmente acondicionada para alojarlo en Curitiba (un cuarto de 15 metros con televisión y aislado del resto de los presos) y transferido a un “establecimiento penitenciario adecuado” debido a los altos costos y el riesgo de enfrentamientos durante las movilizaciones de la próxima semana.