El canciller mexicano Luis Videgaray Caso y el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, lamentaron hoy la decisión de Estados Unidos de retirarse de las discusiones preparatorias del Pacto Mundial para una Migración Segura, Regular y Ordenada.

En intervenciones por separado, durante un coloquio de alto nivel México-Santa Sede que tiene lugar en la sede de la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales del Vaticano, ambos funcionarios advirtieron que la autoexclusión de ese país no detendrá las negociaciones.

“Lamentamos profundamente el hecho de que Estados Unidos haya abandonado la conversación que nos llevará al pacto, siendo nuestro vecino y con quien compartimos el fenómeno migratorio de manera más intensa, por eso México es quizás el país que más lamenta la autoexclusión”, sostuvo Videgaray.

“Sin embargo, esto no nos desmotiva ni nos desalienta a seguir avanzando hacia lo que debería ser un instrumento toral de las prácticas en materia migratoria y que debe volverse un referente obligado”, refirió, al introducir las discusiones en la sala central de la Casina Pío IV, ubicada en los Jardines Vaticanos.

 

“Algunas prácticas recientes nos preocupan de manera especial, como el fenómeno de la separación de las familias, que ha crecido en los últimos meses. Ya tenemos registrados unos dos mil casos de niños que han sido separados de sus padres”, denunció Luis Videgaray Caso.

“La separación de la unidad familiar, el separar a un niño o una niña de sus padres, simplemente no debe darse. Estamos trabajando a través del diálogo y de todos nuestros esfuerzos diplomáticos y también de la protección consular para enfrentar este que consideramos un problema grave”, añadió.

Videgaray aseguró que México reconoce plenamente el derecho de cualquier nación soberana, incluido Estados Unidos, de definir sus propias políticas y reglas migratorias.

Pero advirtió que este derecho no puede estar por encima de la dignidad de las personas y, por eso México, en pleno uso de sus facultades legales, seguirá desplegando todas sus capacidades para defender los derechos de sus ciudadanos en Estados Unidos.

El canciller mexicano precisó que, en los últimos 16 meses, el gobierno mexicano ha apoyado a 600,000 personas en territorio estadunidense, brindándoles abogados y asesoría de diverso tipo, para defenderse ante situaciones arbitrarias como la violación de sus derechos.

“Tenemos la red consular más grande del mundo en Estados Unidos, con 50 consulados que despliegan protección, servicios de asesoría y ahora de manera creciente, representación legal. En alianza con organizaciones de la sociedad civil, se trata de una actividad sin precedentes”, dijo.

“Estamos siempre abiertos al diálogo con las autoridades norteamericanas con las cuales tenemos un diálogo fluido y respetuoso, pero habremos de seguir trabajando para defender la dignidad y los derechos humanos de los mexicanos, donde quiera que estén”, abundó.

Expuso que la relación entre México y Estados Unidos es una de las más importantes del mundo en materia migratoria, ya que del otro lado de la frontera residen cerca de 12 millones de mexicanos con diferentes condiciones de carácter legal.

Más adelante, Videgaray constató el avance a nivel mundial de tendencias “preocupantes y peligrosas”, marcadas por un resurgimiento de nacionalismos que se traducen en xenofobia, cierre de las fronteras y rechazo a los extranjeros.

Según el canciller, la inconformidad y el desasosiego es producto de la gran crisis económica y financiera de finales de la década pasada, que ha tenido impacto en el mundo del trabajo aún persistente.

“Ante esto es natural que exista desconcierto, temor en muchas naciones sobre el futuro del empleo y la inseguridad económica. Pero no es admisible que, ante un fenómeno con un origen identificable, se quiera señalar a los migrantes como el motivo del problema”, señaló.

Los migrantes no son el origen del problema, son desafortunadamente -en muchos casos- chivos expiatorios. Se atribuye al migrante la calidad de amenaza cuando él, en realidad, contribuye a la economía, a la cultura y a una realidad a la que llega”, estableció.

Insistió que la migración es una realidad innata de la humanidad, es parte esencial del ser humano, por eso no se puede permitir que se le atribuyan responsabilidades que no tiene.

Videgaray indicó como uno de los retos fundamentales aún pendientes para el gobierno de México es asegurar un trato digno y de pleno respeto a los derechos de los migrantes centroamericanos que atraviesan el país con dirección a Estados Unidos.

“Hemos avanzado, pero no estamos donde queremos estar, esto es algo que debemos reconocer y que el gobierno de México reconoce. Tenemos mucho que hacer para mejorar la situación de los migrantes para los que México no es un destino, sino un camino”, apuntó.

Por su parte, el “numero dos” del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, aseguró que México está “muy comprometido” con esta causa, en especial por la experiencia que tiene y precisó que su contribución será importante, también a la hora de involucrar “a todo el mundo en el acuerdo”.

En declaraciones a los periodistas, a las afueras de la Casina, el purpurado ponderó que “lastimosamente” la actual atmósfera internacional “no es de las más positivas” hacia el fenómeno de la migración.

Sostuvo que, por este motivo, es relevante que parte de las discusiones del Pacto busquen un cambio en esa imagen negativa y aporten una mirada positiva sobre el aporte de las migraciones que son seguras, ordenadas y regulares para las personas involucradas.

“No es bueno que Estados Unidos haya abandonado el Pacto, porque todo el mundo debe participar. Es un fenómeno global que necesita de la contribución de todos. Nadie puede echarse para atrás”, estableció.

Mencionó que el rol de la Iglesia católica es recordar los grandes principios que deberían regir a la migración: la humanidad y la fraternidad.

Además, el cardenal reconoció que el Vaticano comparte las preocupaciones del gobierno mexicano en cuanto a la migración y los derechos humanos.

“Compartimos estas preocupaciones, todo lo que sean violaciones a los derechos humanos de las personas y de las familias son preocupaciones compartidas por la Santa Sede, al mismo tiempo abogamos para que se pueda, mediante un diálogo, buscar soluciones”, declaró.

“México tiene un diálogo con la administración estadounidense según principios muy claros, esta es la actitud: seguir dialogando y seguir insistiendo sobre los principios fundamentales que, nosotros pensamos, están en la base de la solución de este problema”, insistió.

El secretario de Relaciones Exteriores recordó que México es, junto con Suiza, “co-facilitador” de ese Pacto, propuesto en 2016 en el seno de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y que debería aprobarse en diciembre próximo en Marruecos.

Consideró que el acuerdo, pese a su naturaleza no vinculante, será una “oportunidad histórica” y un “instrumento fundamental” para orientar las políticas públicas de las naciones del mundo en los próximos años.

Destacó además que tanto México con la Santa Sede comparten un compromiso “de defensa del multilateralismo” y, por eso, respaldan con determinación la firma del pacto.

“Subrayo el papel de la Iglesia católica en México como un aliando fundamental de los migrantes, un aliado generoso y solidario del pueblo mexicano y de todos aquellos que llegan a nuestro país por una u otra razón”, dijo Videgaray.

“El gobierno de México, por mi conducto hace este reconocimiento profundo y afectuoso a la Iglesia católica mexicana”, añadió.