Managua. El gobierno y la oposición de Nicaragua fueron convocados por la Iglesia a iniciar un diálogo a partir de mañana de cara a una salida negociada a la crisis que dejó 152 muertos, horas antes de un paro que paralizará al país.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) anunció la convocatoria a retomar el diálogo luego de que el presidente Daniel Ortega respondiera a su propuesta de democratización.

El comunicado de la CEN indica que en la cita del viernes en Managua darán a conocer el planteamiento de los obispos y la la respuesta escrita que les remitió Ortega.

El anuncio se produjo en momentos en que la población nicaragüense despliega un frenesí de compras en preparación para el paro de labores de hoy convocado por la alianza opositora para presionar a Ortega a cesar la represión.

“Ya compré lo necesario para comer, tenemos que hacer este sacrificio” de paralizar labores, manifestó Jorge Esquivel, cuando salía de un supermercado, en vísperas de la paralización de 24 horas el jueves.

Esquivel, de 60 años, declaró que “estoy de acuerdo” con el paro y recordó que ya vivió una experiencia similar durante la lucha para derrocar a la dictadura de Anastasio Somoza en 1979.

Carta abierta a los policías

Más de 4,000 ciudadanos exhortaron a la policía a detener “el baño de sangre que ha dejado” la represión social a través de una carta publicada en los principales diarios de Nicaragua.

“El régimen de Daniel Ortega ya está agotado. A ustedes les toca detener de una vez por todas este insensato baño de sangre”, demandaron los firmantes  en la misiva.

Las firmas fueron recogidas por medio del sitio change.org, y entre los signatarios está el excandidato presidencial opositor Fabio Gadea y Claudia Chamorro, hija de la expresidenta Violeta Barrios.

“Dejen sus armas, boten sus escudos y únanse a la gente”, porque “cuando desaparezca del poder la familia de Daniel Ortega y su esposa (la vicepresidenta) Rosario Murillo, ustedes quedaran solos y desprotegidos”, advirtieron.

Un paro nacional puede originar consecuencias impredecibles tanto para la economía como para la política, advirtió el economista Néstor Avendaño, quien recordó que la última vez que hubo un cese nacional de actividades fue en 1979 contra la dictadura de Anastasio Somoza. Tras ese paro, Nicaragua vivió una guerra civil en la década de 1980 que golpeó duramente a la economía y demandó más de dos décadas volver a los niveles que tenía a finales de los años 1970, comentó Avendaño.

El costo de la huelga

“La economía produce 35 millones de dólares diarios, puede ser que no todo se paralice porque hay actividades que no pueden detenerse”, por lo que se estima en términos de valor se deje de producir entre 25 a 30 millones, dijo Mario Arana, directivo de la Asociación de Productores y exportadores de Nicaragua (APEN).