Ante la inminencia de una posible clausura del gobierno federal estadounidense, los líderes del Congreso y de la Casa Blanca se reunieron la semana pasada para dialogar y franquear el impasse sobre la situación legal de 800,000 jóvenes inmigrantes; un tema que se ha convertido en el principal obstáculo para cerrar un acuerdo sobre gasto gubernamental.

Durante el primer fin de semana de enero, el presidente Trump reiteró su promesa de campaña de construir un muro en la frontera con México, advirtiendo que el destino de los dreamers depende de que dicho muro sea construido. De nueva cuenta los demócratas declinaron ceder ante esta demanda, aunque el partido está dividido ante la opción de forzar la clausura del gobierno para conseguir sus objetivos.

El martes pasado tuvo lugar una reunión entre los dos partidos para discutir y concertar temas de política migratoria. Los negociadores de ambas facciones piensan que, si Trump y los legisladores pueden llegar a un acuerdo en el tema migratorio, también podrán resolverse otros problemas, incluyendo el financiamiento de un programa de seguro de salud infantil y un paquete de aproximadamente 80,000 millones de dólares para el alivio de desastres.

Antes de esta reunión, la administración de Trump solicitó a los legisladores aprobar 18,000 millones de dólares en 10 años para construir muros, vallas y otras tecnologías de seguridad.

Pragmatismo electoral

El senador demócrata Bernie Sanders, quien votó en contra del último plan temporal para financiar al gobierno federal (en diciembre), definió la clausura inminente como una oportunidad para los demócratas de cara a las elecciones intermedias del 2018.

“Creo que podemos incrementar nuestra cuota de votos en 5% respecto al 2014, los demócratas recuperarán el Congreso y el Senado. Pero no puedes lograr esto a menos que la gente ordinaria piense que estás peleando por ellos”, comentó Sanders en una entrevista. “Si hay más recortes fiscales para billonarios y grandes incrementos en gasto militar, la clase trabajadora y los jóvenes exclamarán: ‘Esto no cambia nada. ¿Por qué debería involucrarme?’”.

Los republicanos controlan el Congreso pero los demócratas mantienen una ventaja significativa en materia de financiamiento del gobierno, pues los congresistas de extrema derecha regularmente han votado en contra de estas iniciativas, forzando a los líderes republicanos a buscar algunos votos entre los congresistas demócratas. En el Senado la iniciativa necesita al menos 60 votos para evitar obstáculos procesales y los republicanos detentan tan sólo 51 escaños.

El senador por el estado de Illinois, Richard J. Durbin, quien es uno de los principales involucrados en las negociaciones sobre migración, determinó que la petición de Trump es “escandalosa” y dijo que continuaría trabajando con los republicanos “que entienden lo que está en juego” con la esperanza de lograr un acuerdo bipartidista.

El congresista republicano Adriano Espaillat, cuyo distrito en el área de Harlem es hogar de más de 2,000 electores amparados por el programa de Acción Diferida para Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés), dijo que continuará votando contra los planes de gasto del partido republicano que no incluyan protección para los migrantes.

Los grupos progresistas planean presionar a los demócratas que ratificaron la extensión temporal del financiamiento del gobierno en diciembre sin priorizar DACA.

Aunque la situación que enfrentan los dreamers es “una crisis que fue creada por Donald Trump”, dijo Greia Martínez, integrante de un grupo de apoyo a inmigrantes, los demócratas “no son ajenos al poder”, especialmente ahora que el senador Doug Jones se ha unido al pleno. “Ahora tienen un margen más estrecho, y esperamos que cumplan con los compromisos públicos y privados que entablaron con nosotros: utilizarán todas las ventajas disponibles”.

¿Qué han hecho los demócratas?

Otra organización ciudadana llamada Indivisible dijo que se enfocarán en algunos senadores demócratas en estados con tendencia de izquierda.

“Los demócratas han hecho un mal trabajo en las negociaciones”, dijo Ángel Padilla, director de políticas. “Dijeron durante tres meses que en diciembre usarían su influencia para hacer esto, y no sucedió. Para tener influencia, la otra parte tiene que creer que se usarán las ventajas, y no creo que (los republicanos) piensen que (los demócratas) usarán esa ventaja”.

Los voceros de los senadores han refrendado el apoyo a los dreamers, pero tienen diversas razones para apoyar la iniciativa de gasto. El senador Tom Udall dijo que la clausura del gobierno “sería un desastre para Nuevo México (estado que representa)” y los 45,000 residentes que trabajan para agencias federales y laboratorios de investigación en su estado. El vocero de Kaine, cuyo estado es habitado por cientos de miles de empleados federales, dijo que seguiría impulsando una solución en favor de los dreamers y “evaluará un acuerdo una vez que lo vea”.

A pesar de la renovada tentativa de Trump para construir un muro fronterizo, los republicanos siguen pensando cómo seguir adelante. Algunos moderados están dispuestos a aprobar un proyecto de ley que ofrezca a los dreamers un camino hacia la ciudadanía o llegar a un acuerdo con los demócratas que incluya algunas medidas de seguridad fronteriza. Pero el grueso de los legisladores conservadores pide más a cambio de aceptar una política de inmigración a la que se opone gran parte de la base republicana.

Queda claro que Trump está utilizando a los dreamers para lograr sus objetivos. Un Maquiavelo sin conocimiento político.