Valencia. Durante una semana, la tensión entre Italia, Francia y las instituciones europeas creció debido a que un barco cargado de inmigrantes fuera rechazado por el país del primer ministro Giuseppe Conte.

Ayer, el barco Aquarius llegó por fin a tierra. En específico a España, cuyo nuevo presidente, Pedro Sánchez, les extendió la mano a 630 migrantes que fueron rescatados hace una semana en aguas del Mediterráneo.

Los 630 migrantes llegaron este domingo al puerto español de Valencia tras un largo periplo de una semana por el Mediterráneo.

Con las primeras luces de la mañana, el navío italiano Dattilo a las 4:30 horas locales llegó con 274 de los migrantes, seguido cuatro horas después por el Aquarius, el buque fletado por la ONG francesa SOS Méditerranée y Médicos Sin Fronteras, que al llegar con 106 migrantes fue recibido con ruidosos aplausos.

Ya bajo un candente sol, el último barco de la flotilla que recorrió 1,500 kilómetros, el italiano Orione, hizo su entrada un poco antes de las 11:00 horas locales, con los restantes 250 migrantes.

Todos fueron recibidos en la ciudad española por un amplio dispositivo de más de 2,000 personas, entre voluntarios de Cruz Roja, médicos, intérpretes y policías. Además de saludos y cánticos de los voluntarios de las organizaciones no gubernamentales.

La operación fue observada desde una distancia de 200 metros por los periodistas, sin acceso al área de desembarco ni a los migrantes, con el objetivo de proteger  su privacidad.

Rescatados por el Aquarius en la noche del 9 al 10 de junio frente a Libia, se trata en total de 450 hombres adultos y 80 mujeres —al menos siete embarazadas—, 11 niños menores de 13 años y 89 adolescentes también menores.

El ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, se sintió orgulloso al rechazar el barco al decir que su país no se convertirá en un refugio de inmigrantes.