Ottumwa.- El presidente Barack Obama advirtió que la nueva ley migratoria en Arizona podría derivar en casos de hostigamiento contra los hispanos, y señaló que medidas tan ``mal concebidas'' como ésa podrían evitarse si el gobierno federal reforma en definitiva el sistema de inmigración del país.

Obama prometió reunir el apoyo de su partido y buscar que los republicanos se unan a la iniciativa, como la única esperanza realista de resolver un problema de implicaciones políticas delicadas.

El mandatario esgrimió otra vez duras críticas a una ley promulgada en Arizona, la cual permite que la policía interrogue a cualquier persona sobre su condición migratoria tan sólo ante la sospecha de que se encuentra ilegalmente en el país.

Dijo que la medida derivará en hostigamiento en contra de personas que parezcan indocumentadas.

`` Ahora, si alguien no tiene sus documentos a la mano y lleva a su hijo a comer helado, será víctima de hostigamiento, eso es algo que podría ocurrir'', dijo Obama. ``Esa no es la manera correcta de hacer las cosas''.

Los comentarios de Obama surgieron en el mismo día en que el secretario de Justicia, Eric Holder, y la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, criticaron la nueva ley de inmigración en Arizona. Holder señaló incluso que el gobierno tratará de impugnar la ley.

El mandatario buscó exhortar a que los legisladores muestren una mayor voluntad para lograr un acuerdo.

`` Llevaré a la mesa a la mayoría de los demócratas para lograr esto'', dijo Obama en respuesta a una pregunta durante un encuentro comunitario en el centro-sur de Iowa. ``Pero tengo que recibir alguna ayuda del otro lado'', añadió, en referencia a los republicanos.

El presidente confió en lograr un acuerdo ``en algún momento cercano'', un cronograma vago, en un año electoral en el que se reduce el plazo para que el Legislativo pueda pronunciarse sobre un tema tan controversial.

En el comienzo de una gira de dos días por tres estados del medio oeste del país, el mensaje más amplio de Obama se refirió a la recuperación económica. De regreso en Iowa, el estado donde comenzó la campaña que lo llevó a la Casa Blanca, Obama buscó dar a los electores un mensaje que espera se conserve hasta los comicios legislativos de noviembre: La recuperación económica no ha llegado a todos, pero hay progresos.

Sin embargo, Obama dedicó también una buena parte de su discurso a la controversial ley de Arizona.

Se pronunció por una ley federal que proteja las fronteras y requiera que los indocumentados se registren, paguen una multa, aprendan inglés, asuman su responsabilidad por violar la ley y entren a una lista de espera para buscar la ciudadanía.

Obama dijo que si todos esos desafíos se atienden de una forma amplia, ``volveremos a ser una nación de leyes y de inmigrantes''.

Señaló que la ley de Arizona está ``mal concebida'', pero resulta igualmente injusto para ese estado el tener que lidiar con cientos de miles de indocumentados.

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