Los legisladores demócratas formalmente presentaron nuevamente ayer un proyecto de ley que prohibiría armas de asalto de tipo militar y cargadores de municiones de alta capacidad, el más ambicioso -y arriesgado políticamente- juego de propuestas anunciadas por el presidente Obama para limitar la violencia armada en Estados Unidos.

La prohibición a las armas de asalto del 2013 es una propuesta de mayor alcance a la prohibición federal que venció en el 2004. La propuesta vetará la venta, transferencia, fabricación o importación de más de 150 tipos de armas de fuego específicas, entre ellas los rifles y pistolas semiautomáticas que puedan ser usadas con cargadores de municiones desmontables o fijos que puedan contener más de 10 rondas y que tengan rasgos militares, incluidas empuñaduras de pistola, lanzagranadas o lanzacohetes.

Se excluye a más de 2,250 armas de fuego utilizadas para la caza u otro deporte, así como a las armas de asalto legalmente compradas antes de la promulgación de la ley. Pero ésta requeriría la revisión de antecedentes para la venta o transferencia de armas con derechos adquiridos y prohibiría la venta o transferencia de cargadores de gran capacidad para armas obtenidas antes de la promulgación del proyecto de ley.

Los actuales propietarios de armas de asalto también tendrían que almacenar de forma segura sus armas de fuego. A diferencia de la prohibición federal original aprobada en 1994, la nueva restricción sería permanente.

La medida se dio a conocer ayer por la mañana por un grupo de copatrocinadores demócratas, encabezado por la senadora Dianne Feinstein, quien ha sido por mucho tiempo una recia defensora del control de armas de fuego, y la representante Carolyn McCarthy.