El republicano más crítico de una controvertida operación de tráfico de armas hacia México recibió toda la información sobre el programa de la Buró de Armas, Alcohol y Tabaco (ATF por su sigla en inglés) conocido como Rápido y Furioso el año pasado y, sin embargo, en su momento no expresó ninguna oposición, afirmaron fuentes calificadas.

El congresista Darrell Issa, de California, quien repetidamente pidió que se responsabilizara a altos funcionarios del Departamento de Justicia por la fallida operación, obtuvo información detallada en una reunión con legisladores en abril del 2010, según las fuentes. Integrantes de su equipo de asesores también asistieron a la reunión, que se efectuó a solicitud de Issa y otros dos republicanos.

Rápido y Furioso tenía como presuntos objetivos a traficantes de armas y se le vinculó con la muerte de un agente estadounidense en México. Los republicanos en el Congreso han criticado al ATF por su manejo de la operación. El propio Issa afirmó en una audiencia con un funcionario del ATF la semana pasada que la agencia utilizó criterios criminalmente estúpidos .

En la audiencia del año pasado, funcionarios del ATF presentaron a Issa y a otros congresistas de ambos partidos los detalles de varias investigaciones del Buró, incluyendo a Rápido y Furioso. Para dicho programa, la reunión informativa cubrió el número de armas que habían sido adquiridas por compradores de paja, los calibres y cuánto se gastó en la operación, según una fuente que pidió el anonimato porque la sesión no fue pública.

Frederick Hill, vocero del Comité de Vigilancia y Reforma Gubernamental de la Cámara Baja, que preside Issa, reconoció que en abril del 2010 hubo una sesión informativa del ATF sobre contrabando de armas por los cárteles de las drogas . Hill acusó a oponentes de las investigaciones del comité sobre la referida operación, indicando que estaban tratando de establecer, con poca credibilidad, que algunos funcionarios del gobierno de Obama en el Departamento de Justicia no sabían de la operación, mientras el Congreso estaba enterado de los detalles. Esta irresponsable y falsa acusación muestra que el Departamento de Justicia no tiene liderazgo y que las revelaciones de su pésima conducta con Rápido y Furioso sacudieron a la propia dependencia , concluyó.