Para Donald Trump, la guerra es el mejor tiempo de paz. El presidente de Estados Unidos ha descubierto que las batallas de cualquier índole son sus mejores armas en la arena política y es capaz de atacar a sus grandes aliados internacionales con la misma rapidez con la que insulta a sus enemigos políticos del Capitolio o critica la estrategia de la Reserva Federal (Fed).

En los dos años y medio que lleva en el poder, el exmagnate inmobiliario ha explotado la máxima de divide y vencerás no sólo con los demócratas, sino con sus principales socios comerciales. Trump ha ido probado al país para descubrir que cuanto más alto grita, mayor es la fidelidad de su base de votantes.

Apenas queda un año para las nuevas elecciones presidenciales y Trump ha dado ya por inaugurada la campaña electoral. Así que ha intensificado los frentes en las últimas semanas, salpicando a todos los rincones del mundo y provocando un serio desgaste en el crecimiento internacional. La riqueza de Estados Unidos, sin embargo, sigue al alza.

Trump tiene el viento a favor. A pesar de las advertencias de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) acerca de una estrategia de beligerancia comercial que se le volvería en contra, los datos siguen avalando la fortaleza del país. No sólo eso. En medio de recortes generalizados de las previsiones, Estados Unidos es el mercado avanzado que mayor revisión al alza ha experimentado en las estimaciones de subida del PIB para 2019. El FMI espera ahora un incremento del 2.6%, frente al 2.3% que calculaba hace tres meses.

El mercado laboral sigue presentando, además, una tasa histórica de desempleo y Wall Street continúa rompiendo récords. El consumo privado, por su parte, volvió a impulsarse por encima del 4% en el segundo trimestre, afianzando la confianza de los ciudadanos y reflejando todavía la masiva bajada de impuestos que Trump puso en marcha en 2018. El plan del mandatario es extender al máximo el ciclo económico alcista más largo en la historia del país e instalarse en la Casa Blanca durante cuatro años más.

China y la guerra comercial que no cesa

La guerra comercial contra China se inició hace más de un año en un intento de desequilibrar la deficitaria balanza, que supuso unos números rojos de 420.000 millones de dólares para Estados Unidos sólo el año pasado. La batalla se mide, de momento, en aranceles por valor de 350,000 millones de dólares, que podrían sumar otros 300,000 millones si las negociaciones que han iniciado su enésima fase no fructifican. La pugna no sólo afecta a los dos países implicados, sino a decenas de mercados dependientes y a compañías tecnológicas que ven vetada su actividad en Estados Unidos. Por añadidura, el PIB chino se ha ralentizado notablemente, alimentando un parón internacional.

Amenazas sobre el sector del motor en Europa

Trump postergó en mayo durante seis meses la imposición de aranceles a las importaciones de coches procedentes de Japón y Europa. El presidente estadounidense alega razones de seguridad nacional, la misma justificación que ha utilizado para imponer tasas a productos como el acero. Un gravamen a los automóviles sería muy perjudicial para grandes países como el alemán, cuyo crecimiento ya se está resintiendo por las incertidumbres que afectan a los mercados exportadores. España, con una potente industria de automoción y de componentes, también se vería seriamente afectada. Un gravamen del 25% encarecería en 11,200 dólares el precio de los coches europeos en Estados Unidos.

Al ataque de Francia y la 'tasa Google'

La batalla entre Estados Unidos y Francia está siendo especialmente tensa, con ataques que trascienden el debate comercial. El equipo del presidente galo, Emmanuel Macron, publicó un video en las redes sociales para ridiculizar a la hija del presidente, Ivanka Trump, en plena batalla entre ambos países por la tasa Google. Se denomina así al impuesto que Francia acaba de aprobar y con el que pretende que las tecnológicas paguen más. "Anunciaremos acciones recíprocas sustanciales sobre la estupidez de Macron en breve", ha replicado un airado Trump, que ha señalado a los vinos franceses como uno de los productos en los que centrará su revancha.

Contra la inmigración de México

Trump volvió a utilizar la estrategia de los aranceles hace unas semanas contra México. El presidente estadounidense aseguró que gravaría todas las importaciones con el 5% a partir del 10 de junio, porcentaje que iría aumentando progresivamente, si no acababa con la inmigración ilegal, poniendo en una difícil posición al Gobierno del país. México es el principal socio comercial de Estados Unidos, por encima de China, con importaciones de más de medio billón de dólares en 2018. Finalmente, se llegó a un acuerdo para controlar el paso de personas sin papeles por la frontera, pero la amenaza sigue latente.

Reactivación de la Ley Helms Burton contra Cuba

En un movimiento que nadie esperaba, Trump decidió reactivar el capítulo III de la Ley Helms Burton, en suspenso desde la aprobación de la norma tras la revolución castrista hace más de 50 años. Este punto permite a los ciudadanos reclamar los activos confiscados por los guerrilleros de Fidel Castro, abriendo un conflicto de dimensión internacional. La reactivación de la ley ha generado, de momento, cinco demandas en los tribunales federales contra empresas de diversas nacionalidades. Hoteleras españolas como Sol Meliá e Iberostar se encuentran afectadas por la nueva batalla, además de bancos como el francés Société Générale.

España y los aranceles a la aceituna negra

Las exportaciones de aceituna negra de España a Estados Unidos se desplomaron un 45,5% el año pasado, pasando de 29.7 millones de kilos a 16,1 millones y reduciendo su valor un 42%, hasta menos de 40 millones de dólares. Desde la Asociación de Exportadores de Aceitunas de Mesa (Asemesa) se advierte de que las cifras serán aún peores en 2019.

El desplome del negocio responde a los aranceles del 35% que Trump decidió justo hace un año sobre este producto. Detrás de esta decisión, figura la intención del mandatario de proteger a los agricultores de California, que critican las ayudas europeas. El sector confía en que la Organización Mundial de Comercio (OMC) emita su primera resolución sobre este conflicto a finales de año y que obligue a Estados Unidos a suspender los aranceles. A esta industria se suma ahora la preocupación de los productores de aceite de oliva y de vino, a los que Trump amenaza también con imponer aranceles dentro de su intención de contrarrestrar la tasa Google, lo que afectaría no sólo a Francia sino a toda la Unión Europea.

Desde el grupo alimentario Dcoop, el mayor productor mundial de aceite de oliva, se advierte de que si los aranceles se aplican sobre el cien por cien del producto, el litro de aceite de oliva en los lineales de Estados Unidos puede pasar de los 10 o 12 dólares actuales a un rango de 20 a 25 dólares. En el caso del vino, la mayor competencia de las bodegas europeas se encuentra también en California.

Los frentes domésticos...

La estrategia beligerante de Donald Trump se vive también con intensidad dentro de las fronteras. Éstas son algunas de las últimas batallas:

  • El exfiscal de la trama rusa, Robert Mueller, declara ante el Congreso y asegura que Trump "no está exculpado" de un posible delito de obstrucción a la justicia para impedir que se investigue la injerencia de Moscú en las elecciones.
  • El presidente pide a cuatro congresistas demócratas que regresen a sus países, lo que vuelve a encender la polémica racista justo después de ordenar redadas masivas de inmigrantes ilegales.
  • El mandatario pone en riesgo la independencia de la Reserva Federal al atacar su estrategia monetaria con virulencia y exigirle que baje los tipos de interés.
  • Trump ha acudido a los tribunales para evitar el acceso a su declaración de impuestos, tras un cambio legal en el estado de Nueva York que le permitiría entregar los datos del mandatario.
  • El presidente critica a un legislador afroamericano asegurando que su distrito de Baltimore es un "desastre repugnante, infestado de ratas y roedores".

...y los internacionales

La cruzada internacional de Trump ha subido de grados en las últimas semanas, afectando a todos los rincones del globo. Éstos son los principales frentes:

  • La guerra comercial abierta contra China inicia una nueva fase de negociaciones, cuando suma aranceles por más de 350.000 millones de dólares.
  • A la imposición de tasas millonarias, se añade el veto a la operativa de tecnológicas chinas como Huawei.
  • Trump amenaza con gravar las importaciones de coches procedentes de Europa a final de año.
  • México se vio obligado a llegar a un acuerdo de inmigración 'in extremis' para evitar que sus importaciones sufrieran una tasa del 25 por ciento.
  • Trump dice que impondrá aranceles a Francia, y por extensión al resto de Europa, tras la aprobación de la tasa Google, con la que se pretende que las tecnológicas paguen más impuestos.
  • Ha abierto la puerta a reclamaciones por activos confiscados en Cuba en una pugna de transcendencia internacional. 
  • Dice que "devastará económicamente" a Turquía si ataca a los kurdos en Siria.