Al menos por una noche, el presidente Donald Trump dejó a un lado los insultos, las teorías de la conspiración, el refrito de sus quejas, y las visiones distópicas de un país al borde de la ruina.

En su primer discurso, ante una sesión conjunta de representantes (diputados) y senadores en el Congreso, Trump declaró el martes que había llegado al Congreso para entregar un mensaje de unidad y fuerza.

A pesar de la retórica típica de Trump, su discurso lo llevó a un nuevo y más elevado plano; sin embargo, gran parte de lo que dijo es familiar: señalamientos de división que dejaron poco espacio para el compromiso y la reconciliación. Basta con haber visto a los demócratas, siempre sentados y con caras largas.

El presidente tampoco dio a sus aliados republicanos lo que habían querido escuchar sobre temas específicos, como por ejemplo, su política fiscal.

No fue un discurso general de la nación, fue un estado genérico, con un montón de clichés sosos , dijo Michael Waldman, uno de los exescritores de discursos del expresidente Bill Clinton, que ahora dirige el Centro Brennan para la Justicia en la Universidad de la Escuela de Derecho de Nueva York.

¿Nuevo giro?

Por primera vez, Trump se apegó en gran medida al texto del discurso tal como fue escrito desviándose sólo de manera ocasional.

La pregunta es si este tono nuevo y más presidencial marcará un punto de inflexión en su gestión, o de plano, regresará a la versión Twitter a las 6 am.

De hecho, en días previos al discurso del martes, Trump había ordenando a su vocero Spicer que le cerrara la puertas de su conferencia de prensa a CNN y The New York Times. La guerra en contra de los medios lo ha desgastado.

Otro de los temas-obsesión que no necesariamente logró olvidar durante su discurso es el de la migración.

Trump renovó sus promesas de ir con todo en contra de los que entran a Estados Unidos de manera ilegal.

La propuesta de Trump fue concreta (una de las pocas de la noche): crear una oficina en el Departamento de Seguridad Nacional para servir a las víctimas de los crímenes cometidos por inmigrantes indocumentados. Algunos demócratas lo abuchearon.

La inmigración fue la nota discordante. Es impresionante escuchar a un presidente demonizar a los inmigrantes, una y otra vez, a partir de ese podio , dijo Waldman.

El tiempo que Trump lleva en la Casa Blanca no es suficiente para conocer cuál de las dos versiones es el verdadero presidente. Lo que sí se puede concluir es que la versión Twitter 6 am fue la que utilizó para ganar las elecciones.

También se puede hacer una inferencia: sus rasgos de personalidad embonan de manera natural a la versión Twitter 6 am; sin embargo, la que vimos el martes embona con el mundo político de Washington.