Washington. El juez de la Corte Suprema Anthony Kennedy anunció el miércoles que se jubilará, lo que da al presidente Donald Trump una gran oportunidad para asegurar el control conservador en el máximo tribunal del país.

Kennedy, de 81 años, dijo en un comunicado que dejará el puesto después de más de 30 años. Ha tenido el voto decisivo en temas de gran importancia como el aborto, la acción afirmativa para garantizar la igualdad de oportunidades, derechos homosexuales, armas, financiamiento de campañas y derechos de los votantes.

Kennedy informó a sus colegas de sus planes y luego se reunió en la Casa Blanca con Trump, en donde el presidente dijo que hablaron durante media hora sobre su posible sucesor y otros temas. Su retiró empezará al terminar julio.

Trump elogió a Kennedy, a quien describió como un hombre con una “visión tremenda” y dijo que su búsqueda de un nuevo magistrado comenzará “inmediatamente”.

Sin Kennedy, la corte estará dividida entre cuatro jueces liberales que fueron nominados por presidentes demócratas y cuatro conservadores, nominados por republicanos. El nominado de Trump, que probablemente les dé a los conservadores una mayoría estable, se enfrentará al proceso de confirmación del Senado, en donde los republicanos tienen una ligera mayoría y los demócratas no pueden evitar el voto.

Los otros dos jueces de mayor edad, Ruth Bader Ginsburg, de 85 años, y Stephen Breyer, de 79, fueron nombrados por demócratas y parece que, si pueden evitarlo, no se irán durante el gobierno de Trump.

El nominado de Trump para el puesto, Neil Gorsuch, fue confirmado en abril del 2017. Si mantiene su ritmo, el presidente tendrá un nominado en cuestión de semanas, poniendo en marcha un proceso que podría contar con una confirmación para cuando la corte vuelva a sesionar en octubre.

El aborto podría ser uno de los puntos críticos en la lucha por la nominación. Kennedy ha apoyado en gran medida el derecho al aborto durante su tiempo en la corte y Trump ha dejado claro que intentará escoger jueces que quieran dar marcha atrás a la histórica decisión de Roe v. Wade. Es probable que no se dicte un fallo tan trascendente de inmediato, pero una corte más conservadora estará más dispuesta a sostener las restricciones al aborto.

Bajo este escenario, se vislumbra un escenario a favor del conservadurismo de Trump.