Ciudad de México. Durante su visita de trabajo relámpago por México, la primera de alto nivel después de la carta que envió el presidente López Obrador al Rey exigiendo que pidiera perdón por los abusos de la conquista, la ministra de Exteriores de España, Arancha González Laya, se reunió con representantes del gobierno mexicano, entre ellos con el canciller Marcelo Ebrard, con quien acordó reforzar los lazos bilaterales y la cooperación.

En una entrevista que ofreció al diario El País la funcionaria detalló que la polémica misiva no definía la relación entre ambos países pues los lazos están cimentados desde hace siglos y aseguró que el diálogo es fluido.

“La relación entre España y México es sólida porque ha sido construida a lo largo de los siglos, porque tiene raíces profundas que no son solamente la opción de un Gobierno en un momento determinado. La relación es profunda porque está empujada por los ciudadanos y las empresas. Es una relación de interdependencia”, puntualizó.

“Tenemos que ser capaces de imaginar cómo queremos que sea nuestra relación a futuro. Pasamos quizás demasiado tiempo mirando al pasado y no estamos invirtiendo suficiente en mirar al futuro”.

De cara a la conmemoración de los 500 años de la caída de Tenochtitlán y los 200 años de la independencia mexicana González Laya se expresó a favor  de un compromiso firme por parte de ambos países de ser impulsores a nivel global de la protección de los derechos humanos, de las libertades individuales, de los derechos de las minorías, de las mujeres frente al feminicidio y la violencia.

En cuanto a los señalamientos del presidente AMLO de que hay empresas españolas corruptas, la funcionaria indicó que: “Nosotros hemos transmitido al Gobierno mexicano que nos parece injusto acusar a las empresas españolas en términos genéricos (...) Es importante que el marco reglamentario sea claro, seguro y transparente porque así las empresas españolas van a poder seguir invirtiendo en este país”.

Preocupante ambigüedad frente a Venezuela

Arancha González destacó que al gobierno español le preocupa la acumulación de crisis en la región de América Latina, como son la crisis de institucionalidad; de desigualdad, el cambio climático y el Covid-19.

En cuanto a la situación de Venezuela la experimentada diplomática se negó a responder si el Gobierno del presidente Sánchez  reconocerá a Juan Guaidó como presidente después del 5 de enero, fecha en que se instale la nueva Asamblea después de las elecciones espurias del próximo mes. “No tengo opiniones sobre esto”. España no lo va a hacer de manera independiente, lo va a hacer con la Unión Europea.

geopolitica@eleconomista.mx