Santiago. Hace 45 días explotó la peor crisis social que ha vivido Chile en tres décadas. Marchas multitudinarias y violencia en las calles se convirtieron en una encerrona para el poder político que ha respondido a un reclamo heterogéneo con gestos que los demandantes consideran insuficientes.

El ministro de Defensa Alberto Espina comentó en entrevista al diario El Mercurio, que los grupos de los Carabineros (policía) están “sobrepasados”: “Es una realidad respecto a la cual no podemos cerrar los ojos”.

Tras seis semanas de protestas contra la desigualdad social, Chile cuenta 23 muertos —cinco a manos de fuerzas del Estado— y miles de heridos, entre ellos casi 300 con lesiones oculares.

Espina realizó un duro diagnóstico respecto a las causas que habrían llevado a las fuerzas de orden público a un nivel crítico. “Nosotros fuimos objeto de un ataque brutal, concertado, preparado por grupos anarquistas, en concomitancia luego con narcotraficantes, a los cuales se suman grupos del crimen organizado”, aseguró.

Ayer, miles de chilenos marcharon hacia la casa del presidente Sebastián Piñera para realizar un enorme escrache. Muchos de los que participaron pidieron su renuncia.